El Soberano le preguntó al sabio, “¿Cómo uno podrá distinguir entre la madriguera de la traición y la ciudadela de la lealtad?”
El sabio señaló a un grupo de jinetes vestidos con opulencia y dijo: “Una madriguera de traición.”
Luego señaló a un viajero solitario y dijo, “Una ciudadela de lealtad. Porque nada puede traicionar la soledad.”
Y de allí en adelante el Soberano se rodeó de lealtad.
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