jueves, 14 de diciembre de 2017

Leyenda de la yerba mate

Una noche, Yací la luna, con Araí la nube, descendieron a la Tierra en forma de hermosas mujeres.
Fascinadas por la belleza de la selva paraguaya, recorrían los sinuosos senderos entre la vegetación, cuando de pronto, las sorprendió un yaguareté que amenazaba lanzarse sobre ellas.
Atemorizadas quisieron huir, pero la fiera les cortó el paso con un ágil salto.
Yací y Araí quedaron paralizadas de horror y ya la fiera se abalanzaba sobre ellas, cuando en el mismo instante en que daba el salto, una flecha surcó el aire, hiriéndola en un costado.
Un viejo indio que en ese momento andaba por el lugar vio el peligro que corrían las dos mujeres y sin pérdida de tiempo disparó la flecha.
Pero la fiera no había sido herida de muerte y enfurecida se abalanzó sobre su atacante, que con la destreza del mejor arquero, volvió a arrojarle otra flecha que le atravesó el corazón.
El peligro había desaparecido. Yací y Araí habían recobrado sus primeras formas y ya estaban en el cielo convertidas en luna y nube.
Entonces el viejo indio volvió a su casa pensando que todo había sido una alucinación.
Sin embargo, esa noche mientras descansaba, Yací y Araí aparecieron en su sueño y después de darse a conocer, agradecidas por su noble acción, le hicieron un regalo.
En sueños le explicaron que cuando despertara, encontraría a su lado una planta, cuyas hojas debían ser tostadas para hacer una infusión.
Esta bebida reconfortaría al cansado y tonificaría al débil.
El viejo indio despertó y, efectivamente, vio la planta a su lado. Cosechó sus hojas y las tostó, tal como le habían dicho Yací y Araí.
Aquella infusión era el mate, una bebida exquisita, símbolo de amistosa hermandad entre los hombres, hasta el día de hoy.


No hay comentarios:

Publicar un comentario