domingo, 27 de octubre de 2013

La silueta de liebre sobre la Luna

Una vez, cuando Brahmadatta era rey de Benarés, el futuro buda nació como una liebre y vivió en un bosque. Tenía tres amigos: un mono, un chacal y una nutria; todos estos animales eran muy sabios. La liebre acostumbraba predicar a los otros, exhortándolos a dar limosnas y guardar días de ayuno. Uno de esos días de ayuno la liebre y sus amigos estaban buscando comida, como era usual; la nutria encontró un pez, el chacal algo de carne, el mono algunos mangos. Pero la liebre, echada antes de comer su hierba, reflexionó que si alguien le preguntaba por un obsequio de comida, la hierba no serviría. Como no tenía ni grano ni carne, se decidió a dar su propio cuerpo si alguien le pedía comida.
Mientras cosas maravillosas como ésta sucedían en la Tierra, el trono de Sakra en los cielos se calentaba. Sakra miró hacia abajo para ver qué sucedía, y viendo a la liebre, se decidió a probar su virtud. Tomó la forma de un brahmán, y primero fue a la nutría y le pidió comida. La nutría le ofreció pescado. El chacal y el mono a su turno le ofrecieron carne y fruta. Sakra rechazó todas estas ofertas y dijo que volvería al día siguiente. Entonces fue hasta la liebre, quien estaba contentísima ante la posibilidad de entregarse como limosna. «Brahmán», dijo, «hoy daré limosnas que nunca antes he dado; recoge madera, prepara un fuego y dime cuando esté listo.» Cuando Sakra oyó esto hizo una pila de carbón encendido y dijo a la liebre que estaba todo listo; entonces la liebre, que algún día podía ser buda, vino y saltó dentro del fuego, tan feliz como el flamenco real posándose sobre una cama de nenúfares. Pero el fuego no quemaba, parecía tan frío como el aire sobre las nubes. Inmediatamente preguntó al disfrazado Sakra qué podía significar esto. Sakra respondió que él realmente no era un brahmán, sino que había venido del cielo para poner a prueba la generosidad de la liebre. La liebre respondió: «Sakra, tus esfuerzos fueron desperdiciados; cualquier criatura viviente podría probarme a su turno, y nadie podría encontrar en mí alguna mala disposición.»

Entonces Sakra respondió: «Sabia liebre, deja que tu virtud sea proclamada hasta el fm del ciclo de este mundo.» Entonces cogió una montaña y la retorció, y cogiendo a la liebre bajo su brazo dibujó una silueta de ella sobre la Luna, usando el jugo de la montaña como tinta. Entonces bajó a la liebre sobre una hierba tierna en el bosque y partió a su propio cielo. Por eso ahora hay una liebre dibujada en la Luna.

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