martes, 26 de julio de 2016

La serpiente en la mitología japonesa

De todos los animales del folclore japonés, la serpiente desempeña el papel principal, y las ideas supersticiosas referentes a la «cuerda que anda» todavía siguen vigentes entre el pueblo. La serpiente, especialmente si es blanca, se la considera la patrona de la riqueza y casi añorada como un símbolo de la diosa Benten. Ya vimos uno de esos ejemplos en el relato de «Toda del saco de arroz». Pero a menudo se representa a la serpiente como una criatura malvada y vengativa. Una mujer celosa semeja, o se convierte, a una serpiente. En una narración, una mujer que persigue a su huidizo amante se transforma en una enorme serpiente al cruzar un río, y luego se enrosca y funde una campana de bronce en la que se ha escondido el amante infiel.[79] En otra historia, un guerrero renuncia a la vida activa y se hace monje porque al ver las sombras arrojadas sobre una mampara de papel por su esposa y concubina, su cabellera se transforma ante él en unas serpientes que pelean entre sí[80].
A la serpiente también se la considera como un símbolo de la lujuria. Esta idea dio pie a muchas historias sobre la adhesión de una serpiente a una mujer y el consiguiente nacimiento de un niño, humano o semi-monstruo. Incluso se cree que algunas familias descienden de tal unión y son protegidas por la serpiente padre.

Podemos añadir que existe la creencia de que muchos lagos y embalses tienen como genio a una serpiente, aunque no siempre está claro si se trata de un dragón o del verdadero reptil. Las historias referentes a esos genios son muy semejantes en todo el Japón, y en distintas localidades se relata la misma historia. Estas serpientes semimíticas poseen, al parecer, poderes milagrosos, especialmente las que controlan el tiempo, y en épocas de sequía se les ofrecen presentes en las orillas de sus lagos. Los genios masculinos suelen tentar a las mujeres, atrayéndolas hacia el agua, mientras que las serpientes femeninas se aparecen en forma de bellísimas mujeres y se casan con los hombres. A veces se presentan como auténticas serpientes, aunque se supone que muchas tienen poder para transformarse en monstruosos dragones.
Vamos ahora a referir una de esas historias, la de la serpiente macho Nanzo-bo[81]. Erase un monje budista llamado Nanzo-bo. Este monje deseaba, lo mismo que algunos budistas de la Edad Media, ser testigo de la otra vida y oír los sermones del futuro Buda Maitreya que, según las profecías, cabía aparecer en el mundo al cabo de varios miles de millones de años. Guiado por un oráculo divino, decidió convertirse en dragón y gracias a esto sobrevivir en el agua hasta que apareciese Maitreya, ya que un dragón vive tanto que es casi inmortal. Para este fin se retiró a la orilla de un lago, al pie del monte Kotowake, donde recitaba continuamente el Loto de la Verdad y en virtud de este acto disciplinario fue transformándose gradualmente en serpiente.
Un día vio aproximarse una dama, que le dijo que se había sentido atraída por su voz cuando recitaba aquel texto sagrado, por lo que deseaba cohabitar con él[82]. Nanzo-bo se sorprendió ante aquella petición, pero al enterarse de que ella era la serpiente genio del lago, accedió a su deseo, y vivieron juntos en el agua. Unos días más tarde, la serpiente esposa le dijo:
—Hay una serpiente macho en otro lago próximo que hace tiempo anhela casarse conmigo. Si viene a visitarme seguramente le enojará mucho tu presencia. Procura estar preparado.

No tardó mucho en aparecer la otra serpiente, iniciándose de inmediato una pelea. La serpiente atacó a Nanzo-bo con su cabeza de ocho caras, y Nanzo-bo se defendió con su cabeza de nueve caras, ya que los ocho rollos de las sagradas escrituras en la cabeza de Nanzo-bo se convirtieron en una cabeza cada uno, y con la suya propia sumaron nueve. Nanzo-bo venció en el combate y el dragón rival huyó derrotado a su lago, donde vivió como una serpiente de poca categoría.

[79] Esta es la historia de Hidaka-gawa, muy conocido por su popular dramatización, con la danza de la serpiente que la acompaña.
[80] Esta es otra famosa historia de Kato-Saemon, el guerrero, asimismo dramatizada.
[81] También llamado Nanso-bo. Es oscura la etimología de este nombre, aunque bo significa monje o sacerdote. Esta historia se contaba en distintas localidades.

[82] La idea budista es que el karma, que hace que uno se transforme en serpiente, establece una camaradería con otras serpientes, lo que posibilita una relación amorosa con una de ellas. Pese a sus piadosas intenciones. Nanzo-bo era en realidad un animal.

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