domingo, 27 de octubre de 2013

La historia de Kacha y Devayani

Muchas fueron las batallas de la antigüedad entre dioses y demonios, dado que todos querían la soberanía y total posesión de los tres mundos. Los devas nombraron a Brihaspati como su sacerdote, maestro de los ritos de sacrificio; los asuras, a Ushanas. Entre estos dos grandes brahmanes había una enérgica rivalidad, dado que todos los demonios que eran muertos en la batalla con los dioses eran traídos a la vida por Ushanas, y luchaban otra vez otro día. Muchos eran también los dioses muertos por los demonios; pero Brihaspati no conocía la ciencia de traer a la vida como lo hacía Ushanas, entonces los dioses sufrían mucho. Ellos fueron, por ello, a Kacha, hijo de Brihaspati y le pidieron que les prestara un gran servicio, que se convirtiera en discípulo de Ushanas y estudiara el secreto de traer a la vida. «Entonces debes participar con nosotros en las ofrendas de sacrificio. Puedes hacerlo fácilmente, dado que eres más joven que Ushanas, y sería satisfactorio que le sirvieras. También puedes servir a su hija Devayani, y congraciarte con ambos. De Devayani seguramente conseguirás esa sabiduría», dijeron. «Que así sea», contestó Kacha y siguió su camino.
A Ushanas le dijo: «Recíbeme como tu discípulo. Soy el hijo de Brihaspati y mi nombre es Kacha. Sé mi maestro y yo practicaré autocontrol durante mil años.» Ushanas le dio la bienvenida y la promesa fue hecha. Entonces Kacha comenzó a congraciarse con Ushanas y Devayani. Él era joven y cantaba y tocaba diversos instrumentos; y ella, que también era joven, no era difícil de complacer. Él le daba flores y frutos y servía. Ella, también, con canciones y amables maneras le servía a él. Así pasaron quinientos años, la mitad del tiempo acordado en la promesa.
Entonces los propósitos de Kacha fueron conocidos por los demonios, y lo mataron encolerizados en una zona apartada del bosque, donde él estaba cuidando las vacas de su maestro. Cortaron su cuerpo en muchos pedazos y se lo dieron a los lobos y chacales. Cuando llegó el crepúsculo las vacas volvieron al redil solos. Entonces Devayani dijo a su padre: «El Sol se ha puesto, la luz del atardecer se ha encendido, las vacas han vuelto solas. Kacha no ha venido; él está perdido o muerto. Y, oh padre, no viviré sin él.» Entonces Ushanas dijo: «Yo lo volveré a la vida diciendo: “Deja que él vuelva”», y le llamó. Inmediatamente Kacha apareció ante su maestro, desgarrando los cuerpos de los lobos que lo habían devorado. Cuando Devayani le preguntó qué había impedido su regreso, dijo que los asuras habían caído sobre él en el bosque y dado su cuerpo a los lobos y chacales, «pero traído a la vida por la llamada de Ushanas, yo estoy aquí de todas formas».
Otra vez sucedió que Kacha estuvo en el bosque cogiendo flores deseadas por Devayani, y los demonios lo encontaron y lo mataron, y moliendo su cuerpo hasta hacerlo pasta, ellos lo mezclaron con las aguas del océano. Como antes, Devayani dijo a su padre que Kacha no había vuelto, y Ushanas lo convocó, de modo que apareció entero y contó todo lo que había sucedido.
Una tercera vez él fue muerto y los asuras quemaron su carne y huesos y mezclaron las cenizas con el vino que Ushanas bebía, dado que en esos días los brahmanes aún bebían vino. Entonces Devayani dijo otra vez a su padre: «Oh padre, Kacha se ha ido a recoger flores, pero no vuelve. Seguramente está perdido o muerto. ¡No viviré sin él!» Ushanas contestó: «Oh mi hija, seguramente el hijo de Brihaspati ha ido al reino de la muerte. Pero ¿qué puedo hacer, dado que yo lo traigo de vuelta a la vida y él es muerto una y otra vez? Oh Devayani, no te entristezcas, no llores. No deberías llorar por un mortal, dado que tú eres diariamente adorada por los dioses.» Pero Devayani contestó: «¿Por qué no debo afligirme por el hijo de Brihaspati, que es un océano de virtud asceta? Kacha era el hijo y nieto de un rishi. Él, también, observaba la regla de autocontrol, y siempre estaba alerta y era habilidoso. Yo dejaré de comer y lo seguiré. Hermoso era Kacha y querido por mí.»
Entonces Ushanas estaba afligido y gritó contra los asuras, que habían matado al discípulo bajo su protección, y ante la petición de Devayani comenzó a convocar a Kacha de vuelta desde las garras de la muerte. Pero él contestó débilmente desde el estómago de su maestro: «Sé amable conmigo, oh maestro; soy Kacha el que te ha servido. Considérame como tu único hijo.» Ushanas dijo:
«j,Cómo, oh brahmán, has entrado en mi estómago? ¡Sin duda dejaré a los asuras y me uniré a los dioses!» Kacha respondió:
«Tengo la memoria y toda la virtud de mi disciplina, pero sufro intolerable dolor. Muerto por los asuras y quemado hasta ser hecho cenizas, fui mezclado en tu vino.»
Entonces Ushanas dijo a Devayani: «j,Qué puedo hacer por ti, dado que es con mi muerte de la forma en que puede devolver a Kacha a la vida? Él está dentro de mí y no podrá salir sin destrozar mi estómago.» Ella respondió: «Ambas desgracias son similares para mí. Si Kacha muere, no viviré; y si tú mueres, también moriré.» Entonces Ushanas dijo a Kacha: «El triunfo es tuyo ya que Devayini te mira con tanto cariño. Recibe, por ello, de mí el poder de traer a la vida; entonces cuando tú sales de dentro de mí me restituirás a su vez la vida.» Entonces Kacha salió del estómago de su maestro como una Luna llena en el atardecer; y viendo a su maestro yaciendo sin vida, lo revivió con la ciencia que había recibido y le adoró, llamándole padre y madre como dador de conocimiento. Ante esto Ushanas decretó que ningún brahmán debía nunca beber vino. También convocó a los asuras, y les anunció: «Vosotros, tontos demonios, sabed que Kacha ha alcanzado su voluntad. Desde ahora vivirá conmigo. Él, que ha estudiado la ciencia de traer a la vida, es además un brahmán.» Los demonios estaban asombrados, y partieron a sus hogares; pero Kacha se quedó con su maestro unos mil años hasta que llegó el momento de regresar con los dioses. Recibió permiso de Ushanas para partir, pero Devayani, viendo que estaba por partir, le dijo: «Óyeme: recuerda mi afecto hacia ti durante tu juramento de autocontrol; ahora el tiempo se ha acabado, pon tu amor sobre mí y coge mi mano según los ritos sagrados.» Pero Kacha respondió: «Mira, yo te honro a ti tanto, no más que a tu padre; más querida que la vida tú eres, hija de mi maestro. Sin embargo, tú no deberías decirme estas palabras.» Ella contestó otra vez: «Tú eres igualmente el hijo del maestro de mi padre, y yo debo honrarte. Recuerda mi afecto cuando los asuras te mataron. Soy toda tuya; no me abandones si no tengo culpa.» Ka-cha respondió: «No me tientes a pecar; sé amable conmigo, tú de hermosa frente. Donde tú has estado en cuerpo de un sabio, allí yo también he estado: sé mi hermana. Por ello no hables así. Hemos pasado días felices juntos, tú de tierna cintura; déjame ir a mí casa ahora y bendíceme para que mi viaje sea seguro. Piensa en mí como en una persona que nunca pecaría.» Entonces Devayani lanzó una maldición y le insultó: «Dado que me has rechazado, tu sabiduría no será fructífera.»
Kacha respondió: «Sólo te he rechazado porque eres la hija de mi maestro y mi hermana, no por ningún defecto. Dime una maldición si debes, aunque no lo deseo. Pero has hablado de pasión, no por el bien del deber, y tu deseo puede fallar. Observa, también, ningún hijo de un rishi se casará contigo. Tú has dicho que mi sabiduría no tendrá frutos; que sea así, pero tendrá fruto en quien la imparta.» Entonces Kacha emprendió su camino a la morada de los dioses y fue saludado por Indra, quien le honró, diciendo: «Grande es el deseo que has conseguido para nosotros; participa entonces en las ofrendas del sacrificio: tu fama nunca morirá.»
Hasta aquí la historia de Kacha y Devayani.

Nota sobre Kacha y Devayani

Hasta los planetas deben haber participado tarde o temprano en el proceso general de la espiritualización de los mitos estelares, y una instancia significativa parece ser la historia de Kacha y Devayani del volumen inicial del Mahabharata. Aquí parecería que tenemos un fragmento muy antiguo, dado que como episodio poético la historia resulta vagamente conectada con una relación genealógica arcaica —no diferente al cuento semita de Sara y Hagar— en que aparecen matrimonios mixtos entre brahmanes y kshatriyas, poligamia, y la costumbre matriarcal e ideal de proposición hecha por una mujer sostiene el vínculo sobre el hombre. Todas estos rasgos de la leyenda el editor siente que son muy anómalos, y el tiempo y las palabras son poco artísticamente utilizadas en argumentos para su justificación por los caracteres involucrados. Pero éste es un rasgo muy común durante la preparación de antiguas historias para integrar una nueva producción, y los argumentos sólo convcncen la perfecta naturalidad de los hechos cuando fueron contados por primera vez. Como Devayani, la hija del planeta Shukra, de rango brahmán, se convierte en el ancestro de ciertos príncipes y tribus reales o asura y como el rey con quien ella se casa era también el progenitor de otras tres razas o dinastías, estas cosas pueden haber sido los atesorados linajes de familias y clanes. Desde un punto de vista nacional puede haber estado limitando a los analistas para incluirlos en una versión real de las crónicas épicas. Como un poeta, sin embargo, el punto que interesa al último editor del Mahabharata fue un asunto que también nos interesa a nosotros —un romance que ocurrió a Devayani en su juventud, y la marca como una hija de un orden planetario, aun que casada con un rey.
El mito viene de la época en que había constantes luchas por la supremacía ente dioses (devas) y demonios (asuras). ¿Quiénes eran estos asuras? ¿Eran ellos habitantes largamente establecidos en la India, o eran nuevos invasores desde el Noroeste? No se agrupan con las tribus aborígenes, o referidas como dasyus o esclavos. Aún subsisten en el país ciertas comunidades antiguas de trabajadores del metal que pueden representar a estos asuras en sangre, como realmente lo hacen con su nombre. Y el nombre de Asiria es un testigo que soporta la posibilidad de su origen extranjero. En cualquier caso aparecería como un hecho aceptado, de la historia de Devayani, que los asuras eran expertos en magia. Se dice que ellos obtuvieron un brahmán para actuar como su sacerdote de sacrificios, quien era en una vaga forma una encamación de Shukra, el planeta Venus. Los dioses, por otra parte —tal vez significando los arios, que hablaban sánscrito—, eran servidos en ese mismo asunto por un brahmán representando la influencia de Brihaspati o Júpiter. Las alusiones planetarias en estos nombres son confirmadas por la declaración en reproche de los dioses que «Shukra siempre protege a los asuras, y nunca los protege a ellos, sus oponentes». Nadie podría quejarse de que al arzobispo de los rivales no le protegieran. Pero la protesta de que una divinidad adorada por ambos bandos ejerce influencias protectoras sobre una sola es razonable.
¿Cuáles eran los fragmentos originales a partir de los cuales se dibuja la historia? ¿Era todo el asunto un registro genealógico, cuya inclusión en una historia nacional ciertas tribus y clanes tenían el derecho de pedir? ¿Y era todo el incidente de Devayani y Kacha un mero invento del último editor para explicar lo que en ese tiempo se había convertido en una tradición anómala del matrimonio de Devayani, hija de un brahmán, con Vayati, de la casta real? Puede ser así. Y aun en contra de esto tenemos la afirmación, como un genuino eco del pasado, de que «había en tiempos pasados frecuentes contiendas entre dioses y demonios por la posesión completa de los Tres Mundos». Al conseguir la condición de estrecha conjunción que actualmente tiene la historia podemos estar seguros de que el último poeta ha tenido gran participación, pero con toda probabilidad las mismas partes, aún este romance de Kacha y Devayani, son ahora como eran en el largamente heredado saber tradicional.
El último poeta siente su propio sentimiento tan ultrajado como nosotros por la poco femenina insistencia de Devayani en la aceptación de su mano por Kacha. Pero, de hecho, es probable que el cuento haya llegado a él, como a nosotros de la época del matriarcado, cuando era algo adecuado para un hombre convertirse en un miembro de la familia de su esposa; y Devayani, en el primer comienzo de su romance, puede no haberse esforzado para hacer de Kacha su marido tanto como para asegurarle su permanencia entre los asuras. Aun en esto ella estaba más instigada por el propósito, debemos suponer, de preservar de ser traicionados los conocimientos mágicos de su gente más que sus propios motivos personales. Y Kacha, similarmente, cualquiera cosa sea en la que haya insistido, en las manos del último narrador, como razón de su negativa, estaba realmente movido, en la versión más primitiva que ésta era la última y suprema tentación que enfrentaba su misión. Su único deber, a sus propios ojos, era completar la tarea como la había concebido en su juventud, esto es, dejar los demonios y volver a los dioses para impartirles el conocimiento para conseguirlo cual ellos lo habían enviado. Y finalmente, la historia en esta su completa presentación tiene más que una traza de aquella poetización de las influencias planetarias de las cuales el antiguo arte de la astronomía puede ser entendido como la perfeccionada floración y fruto.

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