miércoles, 3 de abril de 2019

Edades MÍTICAS CON NOMBRES DE METALES

Para explicar
la decadencia del mundo —que culmina en su tiempo y
época— cuenta Hesíodo, en Trabajos y días, el Mito de las Edades,
marcadas por una progresiva decadencia y designadas por
nombres de metales: Edad de Oro, Edad de Plata, Edad de
Bronce, Edad de los Héroes y Edad de Hierro se han sucedido.
El mito está tomado de un mito oriental, cada vez el mundo
humano ha ido empeorando y alejándose más de los dioses. Lo
característico de Hesíodo es haber intercalado la Edad de los
Héroes entre la de Bronce y la de Hierro, para dar cabida así en
su esquema a una época de famoso esplendor, la que celebran
los poetas épicos como Homero, aun a riesgo de quebrar así la
línea regular délos títulos metálicos, Como señaló J. P, Vernant
en un agudo análisis del mito, ahí se suceden por parejas los períodos
de deterioro del mundo. Falta aún, en esa progresiva decadencia,
advierte el poeta beocio, una última edad, la sexta,
aún anónima, en la que ya no habrá ni justicia ni sentido de la
decencia entre los humanos y éstos se destrozarán entre sí
como fieras.
Al Mito de las Edades, que explica por qué el mundo es tan
penoso y está tan deteriorada la convivencia humana, como si
se hubiera ido gastando y pervirtiendo la raza humana desde la
época inicial áurea, en que vivía en la vecindad de lo divino, se
le opone luego la creencia opuesta —no sé si podemos llamarla
«mito»—, en el Progreso. Esta aparece ya en un pensador griego
del siglo VI a. de C., en el ilustrado Jenófanes de Colofón,
que en sus versos proclama que: «No todo desde un principio
lo mostraron los dioses a los humanos, sino que en el tiempo en
su búsqueda ellos van encontrando lo mejor».
Sin embargo, un mito como el de Prometeo —al menos tal
como es visto por Esquilo— supone de modo cierto esa creencia
en un mundo que los humanos mejoran constantemente
mediante el dominio de las artes y los saberes, de la tecnología
y la política.

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