martes, 26 de julio de 2016

Condenado



En las tradiciones populares de argentina, el condenado es un hombre desfigurado como castigo por haber tenido una relación incestuosa. Aunque durante el día, su aspecto es normal (aunque cansado), por las noches se dedica a vagabundear. Así, puede aparecer como un hombre con la mitad de su cuerpo como perro o chancho. Devora carne cruda y saluda al llegar y al retirarse diciendo “Alaba”, en efecto, el Condenado nunca tiene una buena noche ni puede decir “Adios” porque es enemigo de Dios.
En otras versiones, el condenado es un alma en pena. Refiere a una persona que murió en pecado y que no habiendo sido sepultado debidamente regresa para perseguir a sus cómplices y devorarlos. En Perú, se dice que el muerto puede salir de su tumba y quemar con sus alaridos los pajonales. Se dedica a vagar aterrorizando a los transeúntes y que también busca personas para devorarlas.

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