martes, 26 de julio de 2016

Bestiario H.P Lovecraft.-Pinguinos del rey


La verdad es que por un instante nos atenazó un temor ancestral casi más agudo que el peor de nuestros temores razonados con respecto a aquellos seres. Después llegó un destello de decepción, cuando la forma blanca se desplazó silenciosa hasta un arco lateral sobre nuestra izquierda para unirse a otros dos semejantes que lo habían llamado con voces roncas. Porque era sólo un pingüino, aunque de una especie enorme y desconocida, mayor que el mayor de los pingüinos emperador conocidos, y monstruoso por la combinación de su albinismo con la carencia casi total de ojos.

  Cuando hubimos seguido al ave hasta el arco y giramos nuestras antorchas sobre el indiferente y distraído grupo de tres, vimos que todos eran albinos y carecían de ojos, y eran de la misma especie desconocida y gigantesca. Su tamaño nos recordó a algunos de los pingüinos arcaicos de las tallas de los Grandes Antiguos, y no nos llevó mucho tiempo concluir que descendían de antepasados comunes, y que sin duda habían sobrevivido por haberse retirado a alguna región más templada, cuya oscuridad perpetua había destruido su pigmentación y les había atrofiado los ojos hasta convertirlos en rendijas inútiles.

  

    
      

      
        En las montañas de la locura

        1931


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