Mostrando entradas con la etiqueta mitos andinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitos andinos. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de marzo de 2019

YANARAMAN EL SEÑOR DE LOS ANIMALES

"En el pueblo de Cauri en el dicho dia, mes y año, el dicho Juez Visitador
para la dicha averiguación, hizo parecer ante sí a un indio que dijo llamarse Francisco
Marcapari, del ayllo de Yachas, encomienda de doña Melchora de las Nieves,
vecina de la ciudad de Guánuco, del cual por interpretación de Juan Fernández
(?) de Salazar, intérprete de esta visita, fue tomado y recibido juramento a
Dios y a una cruz, en forma de derecho, el cual prometió de decir verdad; y siendo
preguntado por el tenor del auto y cabeza de proceso, dijo que lo que sabe y
ha visto este testigo como indio antiguo, y ha oído decir a sus antepasados/es./
que los Yachas, encomienda de doña Melchora de las Nieves, vecina de la ciudad
de Guánuco, fundados en este dicho pueblo de cuyo ayllo y parcialidad es este
testiyo, que en los bailes que hacen y han hecho de la Llaspa, en la Upaca, en la
Irigua y en la Llamaya, en estos bailes de continuo invocan y adoran a Yanaraman,
al cual dan por origen que /en/ un pueblo llamado Guacras, que era de la
parcialidad de los Chucas, los cuales en aquel tiempo eran muchos, y que un indio
de este pueblo /¿y?/ llanada de Bombón, halló una criatura pequeña envuelta,
recién nacida, que decían había caído del cielo, y que como el dicho
Atunchuca no tuvo hijos, tomó el dicho muchacho Yanaraman para criarlo, y
dentro de cinco días creció de suerte que podía apacentar las llamas. Y como el
dicho Atunchuca tenía gran suma de carneros de la tierra en el dicho pueblo de
Guacra, le entregó sus llamas para que el dicho Yanaraman se las apacentase, y
estando en esta guarda, convirtiéndose en león, iba comiéndose el ganado; y sabido
por el dicho Atunchuca que el dicho su ganado iba a menos, prometió de
darle una vuelta, y con esto envió un mensajero al dicho Yanaraman para que viniese
con todo el ganado. Y como el dicho Yanaraman lo entendió, llevó todo el
dicho ganado, y se lo entregó, y luego se fue, y aunque le llamaban no quiso volver,
y aunque el dicho Atunchuca las encerró muy bien en el dicho corral, se salieron
/ías llamas/ y se fueron tras él hasta un cerro llamado Pumascatac, donde
el dicho Yanaraman halló a sus hermanos llamados Carhua Pincollo y Carhua Machacuay,
y a los cuales el dicho Atunchuca, yendo en seguimiento de su ganado
halló juntos.
Y el dicho Yanaraman, muy enojado, le dicho al dicho Atunchuca se fuese
y llevase sus llamas, y volviéndolas a su casa el dicho Atunchuca, se conviertieron
en piedras, las cuales están en Ynacallan faJ tres leguas del dicho pueblo, en una
llanada pequeña. Que por otro hombre llaman al dicho Yanaraman, Libiac Cauchares,
nombre dedicado al rayo, y con esto dan a entender que un nombre y el
otro son una misma cosa; y así el dicho Chuca es adorado porque crió al dicho
Yanaraman. Y por ello sabe este testigo que todos ¡os indios de este dicho pueblo
de Cauri, así de la parcialidad de este testigo, como de la de Juan Sánchez
Falcón, tienen de costumbre adorar por dios en sus bailes de la Llaspa, y en
los demás que hacen, a Libiac Binac Bilca, que está media legua de este dicho
pueblo, poco más o menos.
Y el origen que los dichos indios para ello tienen es que en tiempos pasados,
el lugar donde está el cerro era una llanada, y que en la dicha ¡lanada había
caído un hombre del cielo, y que luego aquella llanada fue creciendo y haciéndose
un globo grande, de que se fundó el dicho cerro. El cual dicho hombre
que cayó del cielo dejó tres hijos, llamados Paria, Páucar y Caliupa Inabpara,
de los cuales se entiende que todos los de este dicho pueblo proceden; a los cuales
y al dicho Binac Bilca han tenido hasta hoy por su dios, porque han creído
y creen que el dicho Binac Bilca se tornó a subir al cielo, donde está el sol, de
manera que es público que tienen, y creen y adoran los indios de este dicho
pueblo, como dicho tiene, a sus antepasados, como los que al presente hay, a los
cuales ofrendan chicha, coca, cauco ,de maíz, o lana, y otras cosas, y así los invocan
de ordinario én los dichos bailes que hacen de la Llaspa, llamándolos santos
de Dios, porque fueron venidos del cielo, y así tienen sus asientos fundados
los dichos indios, con sacerdotes en los pueblos viejos de Guacras los de doña
Melchora, y los de Juan Sánchez Falcón en el cerro llamado Guancamarca, que
por otro nombre llaman Curman. . .".

PACHAMAMA

Desde la aurora del universo había dicho la Pachamama: "Yo soy la Santa
Tieira. La que cría, la que amamanta soy. Pacha Tierra, Pacha Ñusta, Pacha Viren
soy. "Por eso desde la creación del mundo merece respeto. "A mí Ustedes
me van a llamar, me va a soplar, para las tres personas —Pacha Tierra, Pacha Ñusta,
Pacha Virgen. Ese día yo hablaré La Santa Tierra no vayan a tocar". Así había
hablado la Pachamama.
La laguna de Urcos está en el actual pueblo de Urcos. La misma era antes
una pampa. El día de la Encarnación un hombre había estado trabajando en
ella. Entonces el agua arrastró todo, a los labradores y a sus toros, por haber trabajado
el día de la Encarnación.
P. ¿Cómo vive la Pachamama?
C. Debajo de la santa tierra, en su interior viven las tres personas. Pacha
Tierra, Pacha Mama y Pacha Ñusta. Esa tierra vive y en ella todos estamos viviendo
juntos: los del mundo y los cristianos. A ella saludan los peruanos; vivimos
trabajando sobre ella. Como nuestra madre nos está amamantando y nos
cría. Pero nuestra madre de todas maneras se muere. La tierra nunca muere. Al
morir desaparecemos en la tierra, nos está absorbiendo. Como a su propio hijo
nos está criando. Su pelo crece: es el pasto, es la lana para los animales. Con
ese pasto se alimentan los animales.
P. ¿Sabe hablar o no la Pacha Tierra?
C. En tiempos antiguos sabía hablar la Pacha Tierra. Existía gente sabia
(altomisa) que sabía hablar con los lugares sagrados y con losapus. Dios les había
dado una estrella para comunicarse con los apus y las ñustas. Los apus hablaban
al llamado del sabio.
P. ¿Siente la tierra cuando la tocan en día de guardar?
C. Siente si se trabaja ese día. Se enoja, reniega muy triste si se trabaja ese
día. Por tocarla se resiente. En San Juan v el Primero de Agosto la tierra toda
enferma. En la misma Semana Santa no escucha. ¡Cómo estará Jesucristo! Por
eso se pone sorda.
P. ¿De veras vive la Pachamama?
C. De veras vive. Como está criando a los gusanos dentro de la tierra, igual
nos está criando. ¿A quién estamos respetando? A ella, pues. Realmente es
nuestra propia madre ¿no es cierto?.
P. ¿De veras tiene huesos y sangre?
C. De veras tiene huesos, tiene sangre. Tiene pelo también. El pasto es su
pelo. Su sangre está en la tierra. Al barbechar siempre tiene sangre. Siempre
está allí. También tiene leche la Pachamama. En esta tierra nos amamanta. Con
ella vivimos en esta vida.
P. La Pachamama ¿sabe parir?
C. Sabe parir. Las papas pare. Las semillas le entregamos y eso pare. Pidiendo
a Dios le entregamos la semilla. Eso que entregamos ella pare. También
hacemos estos hornos de tierra para ofrendas. Esa casa que estamos construyendo
de ella ha nacido. Escarbando la tierra construimos. Y ese hueco que hemos
escarbado se está rellenando no más. poco a poco.
P. ¿Desde cuando vive?
C. En Agosto vive del primero al seis. Después en Navidad no más también
la tierra vive. . .
P. ¿Sabe cuidar la Pachamama?
C. Sabe cuidar. A nosotros nos cuida, a todos los animales y a toda la
gente cuida bonito. Como nuestra mamá nos cuida. A todos sus hijos, inclusive
a los incas ha criado. A los apus también y a todos cuida.
P. ¿Cómo cuida a todos?
C. De repente puede venir un mal, entonces en secreto a todos hace entenderlo.
No hace caer, no hace enfermar, no niega. Se revela en sueños el día
de su fiesta.
P. ¿Recibe despachos (ofrendas) la Pachamama?
C. Sí recibe despachos. Vino y trago para su ceremonia de derramar licor,
eso quiere la Pachamama. Pacha Tierra como nosotros sabe masticar coca, sabe
tomar. Así es nuestra tierra. El despacho tiene que contener huiracoya, cebo,
cañihua, incienso, azúcar, feto de vicuña, feto de vizcancha, en lana de vicuña.
"Eso ofréceme. Entonces te voy a criar, contenta te voy a dar lo que me
pidas", dijo la Pachamama. "No me vas a olvidar con eso, no vas a creer en los
brujos. Conmigo no más vive", diciendo había dicho la Pachamama.
P. ¿Por qué motivo le ofrecen despacho?
C. Le ofrecen despacho a la Pachamama por los productos y por los animales;
para que no se enfermen las crías, para tener buenos productos. "En Carnaval
y en Santiago alcáncenme por los animales; en la fiesta de la Purificación
de Nuestra Señora y en Comadres, por los productos. En esos días ofréceme",
había dicho.

AMARU

" ( . . .) y en Pomacocha, antes de llegar a Vilcasguaman, que es lugar muy
caliente, que mira hazia el Cuzco, allí nació un hijo /de Pachacuti Inka7, barón
legítimo y mayor, llamado Amaroyupangui, en donde estubo /su padre, Pachac
u t i / algunos días.
En este tiempo dizen que llegó la nueva como en el Cuzco obo un milagro,
que cómo un yauirca ó amaro abia salido del serró de Pachatusam, muy fiera
bestia, media legua de largo y gruesso, de dos bracas y medio de ancho, y con
orejas y colmillos y barbas; y viene por Yuncaypampa y Sinca, y de allí entra á
la laguna de Quibipay; entonces salen de Asoncata /"¿Ausangate?/ dos sacacas
de fuego, y pasa a Potina /Putina/ de Arequipa, y otro viene para mas abaxo de
Guamanca, que esta y tres ó quatro serros muy altos cubiertos de niebes, los quales
dizen que eran animales con alas y orejas y colas y quatro pies, y encima de
las espaldas muchas espinas como de pescado; y desde lejos dizen que les parecía
todo fuego".


LOS DOS AMARU Y LA APARICIÓN DE LOS HOMBRES


Antes todos estos valles estaban cubiertos por las aguas, el Mantaro era un
inmenso lago. Nuestra Tierra era pura agua. Allí estaba Wanka, una hermosa
piedra. En esa antigua época vivía en Wanka el espantoso Amaru cuerpo de
sapo, cabeza de huanaco, unas alitas, una cola como una serpiente. Había emblanquecido
por los años.
Cierta vez, el gran Arco Iris decidió crear otro Amaru para que acompañara
al viejo. Era más pequeño, de piel dura y oscura.
Ambos querían ser el único señor y dueño del inmenso lago. Aunque la
Wanka era generosa, no podía albergar a los dos Amaru. Por eso se disputaron
largamente, con fuerza y odio, agitaban las aguas, que se levantaban en remolinos
hasta el cielo.
Tiksi, que dicen que todo lo mira, se perturbó con ese problema. Desató
una granizada y un enorme rayo mató a los dos enemigos. Cayeron heridos de
muerte sobre el lago; las aguas se desbordaron hacia la tierra de los ayacuchanos
y así se formó este riquísimo valle. De los restos de esas aguas queda el lago de
Ñawipukio y se descubrieron los restos de Aywaturu en Marcatuna.

INKA, HUAMANGA

Inca, dicen vino del Cuzco. Los pájaros pichinchurro lo saludaban alegrándolo
a su paso. Tenía sus piecesitos ensangrentados de tanto caminar. Los pueblos,
los hombres, mezclando su sangre con la tierra, aprendimos a cultivar, tal
como lo hacemos hasta hoy. Su mujer también lo seguía.
Ella estaba vestida con una lliqlla con los colores del arco iris, también
llevaba corpino y sombrero. Tenía veinte polleras. La primera de algodón blanco,
la segunda de algodón teñido de rojo, después venía una pollera de algodón
regiamente bordada con plata, luego, una delgada pollera de llama, otras de alpaca,
la última era de lana de vicuña bordada con oro y plata y teñida con la sangre
de su esposo, Inka. En los pueblos donde llegaban, ella cocinaba, hilaba, hacía
chicha. Nadie sabía nada, fue la esposa del gran Inka la que nos enseñó primero.
El padre del Inka fue el Sol, lo tuvo en una mujer ignorante, abandonada
hambrienta. Tal vez para que no sufriera le dio ese hijo que en pocos años llegó
a ser muy fuerte, más fuerte y más joven que los hombres actuales, que tienen temor
en su pecho y andan olvidados como el escarabajo de los caminos.
Su mujer, dicen, era Colla, por eso le decían Collarrí. Venían del Cuzco,
íbamos surgiendo, despertando de pueblo en pueblo, por comunidades.
Cuando llegó a Wataqa, las sandalias de Inkarrí estaban gastadas; entonces
se puso a reparlas por eso en Wataqa los hombres son buenos zapateros. Inka hizo
descansar sus llamas en las pampas de Quilcata, ahora los de ese pueblo poseen
abundantes llamas. Como Inkarrí y Collarí tuvieron ganas de comer, se vieron
precisados, en Inkawasi, a cambiar algunas de las cosas que traían por comida.
Desde esa época dicen que ahí, y en todas partes, se realizan las ferias.
El padre Sol tuvo otro hijo llamado Españarrí.
"¿Por qué mi hermano es tan inmensamente poderoso y puede hacer de
todo? A mí deben respetarme, no a él que tiene sus pies ensangrentados. Soy
más hermoso y mi sexo es más grande". Así dicen que hablo, con odio, y las
:nontañas temblaron.
Españarrí fue a buscarlo y le dejó una carta. Cuando llegó Inkarrí encon-
.ró el mensaje, enojado grito:
"¿Qué ave, qué animal ha manchado con sus patas este papel tan blanco?".
Pero Inkarrí sabía de su hermano, por eso le dejó unos quipus que dicen
que eran de hilo.
"Esos harapos, esas hilachas ¿de qué mísero hombre serán?".
Pero la Luna y el Sol se juntaron, el toro y el Amaru. El mundo avanzó.
La Tierra tembló y la cabeza de Inkarrí la escondió su hermano. Desde entonces
surgieron los degolladores.
La sangre de Inkarrí está viva en el fondo de nuestra Madre Tierra. Se
afirma que llegará el día en que su cabeza, su sangre, su cuerpo habrán de juntarse.
Ese día amanecerá en el anochecer, los reptiles volarán. Se secará la laguna
de Parinacochas, entonces el hermoso y gran pueblo que nuestro Inkarrí
no pudo concluir será de nuevo visible.

INKARR Í PUQIO (Traducción)

Dicen que Inkarrí fue hijo de mujer salvaje. Su padre dicen que fue el Padre
Sol. Aquella mujer salvaje parió a Inkarrí, que fue engendrado por el Padre
Sol.
El Rey Inka tuvo tres mujeres.
La obra del Inka está en Aqnu. En la pampa de Qellqata está hirviendo, el
vino, la chicha y el aguardiente.
Inkarrí arreó a las piedras con un azote, ordenándolas. Las arreó hacia las
alturas, con un azote, ordenándolas. Después fundó una ciudad.
Dicen que Qellqata pudo haber sido el Cuzco.
Bueno. Después de cuanto he dicho, Inkarrí encerró al viento en el Osqonta,
el grande. Y en el Osqonta pequeño amarró al Padre Sol, para que durara
el tiempo, para que durara el día. A f in de que Inkarrí pudiera hacer lo que
ten ía que hacer.
Después, cuando hubo amarrado al viento, arrojó una barreta de oro desde
la cima de Osqonta, el grande. "Si podrá caber el Cuzco", diciendo. No cupo en
la pampa de Qellqata. La barreta se lanzó hacia adentro, "No quepo", diciendo.
Se mudó hasta el Cuzco.
¿Cuál será tan lejana distancia? Los de la generación viviente no lo sabemos.
La antigua generación, anterior a Atahualpa, la conocía.
El Inka de los españoles apresó a Inkarrí, su igual. No sabemos dónde.
Dicen que sólo la cabeza de Inkarrí existe. Desde la cabeza está creciendo
hacia adentro; dicen que está creciendo hacia los pies.. .
Entonces volverá, Inkarrí, cuando esté completo su cuerpo. No ha regresado
hasta ahora. Ha de volver. Ha de volver a nosotros, si Dios da su asentimiento.
Pero no sabemos, dicen, si Dios ha de convenir en que vuelva.

PACHACAMA Y VICHAMA

Antonio de la Calancha


"Dice una fábula que ellos creían por infalible, y creyeron hasta que hizo
la visita general contra la idolatría, y llegó hasta Guarmey por la parte de los
Llanos, y en todos los pueblos y comarcas lo creían, y aún hoy lo creen muchos
más que los artículos de la Fe, y no admitían haber sido el principio de los hombres
Adán y Eva, sino los que en seis informaciones donde declararon más de
mil testigos, vido como uno de los que iban a catequizar a los indios, y a inquirir
sus errores, el Padre Luis Turuel (sic) compañero del Padre Josef de Arriaga
dice, que el origen de los Indios de los llanos dicen ellos que fue, y el de sus
guacas y comidas, éste. Que no había en el principio del mundo comidas para
un hombre y una mujer que el dios Pachacámac había criado, murió de hambre
/el hombrej y quedó una sola mujer, que saliendo un día a sacar raíces de yerbas
entre espinas, con que poderse sustentar al campo, alzó los ojos al Sol, y entre
abundantes lágrimas, y quejosos suspiros, le dijo al Sol así: Amado Criador de
todas las cosas, ¿para qué me sacaste a la luz del mundo, si había de ser para ma-
tarme con pobreza, y consumirme con hambre? O nunca te acordaras de criarme
de la nada, o me acabaras al punto que salí a este mundo, yo sola viva en él sin
sucesión de hijos, pobre, afligida y sola. ¿Por qué, /Oh Sol, si nos criaste nos
consumes? ¿Y cómo, si eres el que reparte luces, muestras ser miserable negándome
el sustento? ¿No pareces piadoso, pues no te compadeces de los afligidos, y
no socorres a los que criaste tan desdichados; permite o que el cielo me mate con
un rayo, o la tierra me trague acabando tan trabajosa vida, o socórreme benigno,
pues me criaste omnipotente. Estas y otras ternuras y desesperaciones decía
afligida al Sol, estímulos de la hambre que cría rabias, como dijo Silio Itálico;
compadecido el Sol bajó alegre, saludóla benigno, y preguntó la causa de su
lloro, fingiéndose ignorante: y ella le dijo el afán de su vida, el trabajo de buscar
el sustento entre espinas, y la triste pesadía librada sólo en desenterrar raíces;
cosa como ésta creyeran los latinos, y la repite Lucano. Oyendo sus lástimas,
condolido de sus lágrimas, le dijo palabras amorosas, que depusiese el miedo, que
esperase descansos, porque ya no sería causa de sus penas la que hasta allí lo
había sido de sus congojas, consuelo que en semejante ocasión repitió Ovidio
de sus Dioses. Mandóle que continuase en sacar las raíces, y ocupada en ello,
le infundió sus rayos el Sol, y concibió un hijo, que dentro de cuatro días con
gran gozo parió, segura ya de ver sobradas las venturas, y amontonadas las comidas,
pero salió al contrario, porque el Dios Pachacamac indignado de que al Sol
se le diese la adoración debida a él, y naciese aquel hijo en desprecio suyo, cogió
al recién nacido Semidiós, y sin atender a las defensas y gritos de la madre,
que pedía socorro al Sol padre de aquel hijo, y también padre del Dios Pachacamac,
lo mató despedazando en menudas partes a su hermano. Lo mesmo
cuenta Ovidio que hizo Medea despedazado a su hermano Gialco sembrando sus
huesos por los campos, fratricidio de que a lamentosas voces, y a quejas justas
pedía venganza al Sol su Padre (esta afligida queja en igual ocasión pinta Virgilio.
. . ) Pero Pachacamac porque nadie otra vez se quexase de la providencia
de su padre el Sol de que no producía mantenimientos, ni la necesidad
obligase a que a otro que a él se le diese la suprema adoración. Sembró los
dientes del difunto y nació el maíz, semilla que se asemeja a los dientes;
sembró las costillas y huesos, nacieron las yucas, raíz que redonda tiene proporción
en lo largo y blanco con los huesos, y las demás frutas de la tierra que
son raíces. De la carne procedieron los pepinos, pacaes, y lo restante de sus
frutos y árboles, y desde entonces ni conocieron hambre, ni lloraron necesidad,
debiéndosele al Dios Pachacamac el sustento y la abundancia, continuando
de suerte su fertilidad la tierra, que jamás ha tenido con extremo hambres
la posteridad de las Yungas. No se aplacó la madre con estas abundancias,
porque en cada fruta tenía un acordador del hijo, y un fiscal de su agravio; así
su amor y la venganza le obligaban a clamar al Sol, y a pedir o al castigo o el remedio
de sus desdichas, como de otra cantó Virgilio, bajo el Sol no poderoso
contra el hijo Pachacamac, sino condolido de la mujer que le lastimaba,
y preguntándole, dónde tenía la vid y ombligo del hijo difunto, se le mostró
y el Sol dándole vida crió de él otro hijo, y se le entregó a la madre, diciéndole,
toma y envuelve en mantillas este niño que llora, que su nombre es Vichama
(otras informaciones dicen que Villama) crió al niño que creció hermosísimo,
hasta ser bello y gallardo mancebo, que a imitación de su padre el Sol,
quiso andar el mundo, y ver lo criado en él, consultó a la madre y continuó
su viaje; no hubo bien comenzado su ausencia, cuando el Dios Pachacámac
mató a la que ya era vieja, y la dividió en pequeños trozos, y los hizo comer
a los cuervos índicos que llaman gallinazos, y a los buitres Peruanos que llaman
cóndores, y los cabellos y huesos guardó escondidos en las orillas del mar; crió
hombres y mujeres que poseyesen el mundo, y nombró Curacas y Caciques
que lo gobernasen. Volvió el Semidiós y Vichama a su patria, que se llama
Végueta, valle abundante de arboledas, y hermoso país de flores, conjunto una
legua poco más o menos de Huaura. Deseoso de ver a su madre no la halló, supo
de un Curaca el cruel castigo y arrojaban fuego sus ojos de furor, y llamas su
corazón de sentimiento, al modo que pintó Virgilio el enojo del otro, convocó
los que habitaban aquellos valles. Preguntó por los huesos de su madre, supo
donde estaban, fuélos componiendo como solían estar y dando vida a su madre
la resucitó a esta vida y trató de la venganza, porque sólo ella aplacara el furor,
como de otro dijo Ovidio, y fue disponiendo el aniquilar al Dios Pachacámac,
pero él, por no matar a este otro hermano, enojado con los hombres, se metió en
la mar en el sitio y paraje adonde ahora está su templo, y hoy el pueblo y valle se
llama Pachacámac de quien vamos hablando. Viendo el Vichama que se le había
escapado el Pachacámac, bramando encendía los aires, y centellando atemorizaba
los campos, como del otro dijo Persio, volvió el enojo contra los de Végueta,
y culpándoles de cómplices, no porque mataron, sino porque permitieron; y
cuando no cooperasen en el castigo, se alegrarían de la muerte, llevando de su repentino
furor, sin admitir disculpas ni mitigarse con ruegos pidió al Sol su padre
los convirtiese en piedras, conversión que luego se hizo. Viéndose en piedras
convertidos, las criaturas que formó el Pachacámac ya invisible, para que se vea
cuan dificultoso es a los Dioses falsos aplacar la ira una vez atizada, como dijo
Séneca, pagando los hombres las culpas del tal Dios; dichoso los que confían que
Jesucristo pagó las nuestras. No hubo bien ejecutado el castigo el Sol y el Vichama,
cuando se arrepintieron de la impiedad, que lo que la ira yerra, y el arrepentimiento
no puede enmendar, lo castiga el dolor de haberlo hecho, y la pena de
no hallarle remedio como dijo Horacio. El Sol y el Vichama no pudiendo deshacer
el castigo, quisieron satisfacer el agravio, y determinaron de dar honra de
divinidad a los Curacas y Caciques, a los nobles y a los valerosos, y llevándolos
a las costas y playas del mar, los dejó a unos para que fuesen adorados por
guacas, y a otros puso dentro del mar, que son los peñoles, escollos o curipos,
a quien les diesen t í t u lo de deidad, y cada año ofreciesen hoja de plata, chicha,
y espinco, con que se aplacasen los tales convertidos, dando el primer lugar
al Curaca Anat, que es un peñol o roca, una legua de tierra rodeada del mar, por
ser éste el mayor que entonces era de los hombres, (y por ello es hoy el de mayor
adoración entre estos indios) viendo el Vichama el mundo sin hombres, y
las guacas y Sol sin quien los adorase, rogó a su padre el Sol criase nuevos hombres,
y él le envió tres huevos, uno de oro, otro de plata, y otro de cobre. Del
huevo de oro salieron los Curacas, los Caciques, y los nobles que llaman segundas
personas y principales, del de la plata se engendraron las mujeres de éstos, y del
huevo de cobre gente plebeya, que llaman Mitayos, y sus mujeres y familias.
Este principio creían como si fuera artículo de Fé todos los indios de Guaura,
de Cupi, de la Barranca, de Aucayama, de Guacho, de Végueta, y los que habitan
la costa, como se averiguó por el Visitador Fernando de Avendaño y por
los Padres Pablo Yosef de Arriaga, y Padre Luis Turuel, y los Indios desde Carabaillo
cinco leguas de Lima al norte y Pachacama cinco leguas al sur, y los pueblos
que corren la costa al Mediodía hasta Arica, que veneran sus peñoles,
rocas, o escollos, sólo diferencian este origen, diciendo que los hombres que
se criaron después para poblar este mundo, y adorar con sacrificios a los dioses y
guacas, los crió el Dios Pachacamac, enviando a la tierra cuatro estrellas, dos
varones y dos hembras, de quien se procrearon los Reyes nobles y generosos,
y los plebeyos, pobres y serviciales. Mandando el supremo Dios Pachacamac
que a las tales estrellas que él había enviado, y las volvía al cielo, y a los Caciques
y Curacas convertidos en piedras los adorasen por guacas, ofreciéndoles
su bebida, y plata en hoja. Esta es la fábula que como nosotros la Fe
creían, y aún hoy creen muchos esta fición y esta es la causa de adorar este
Dios, y estas guacas".

PACHACAMA Versión de Pedro de La Gasca

Esta tierra del Perú, según lo que yo pude entender, procurando saberlo
con diligencia porque, como entre ellos no se usaba letras, las cosas de su antigüedad
es dificultoso saberlas, fue habitada por dos maneras de gente; la una que
vivía en los llanos y adorava a uno que esta gente llamava Pachacama y dezía que
havía hecho el cielo y la tierra y la mar y todas las otras cosas, aun que dezían
que la mar, la tiempo que la havía criado, la havía metido en cierta vasija y dádola
a guardar a un hombre y a una muger, los quales havían quebrado la vasija y se
havía vertido el agua y derramado como ahora está, y que por ello el Pachacama,
diziendo que ya que se havía derramado se quedase como se estava, havía
castigado aquel hombre y muger volviendo ai/ hombre en mono, y que de allí
havían venido los monos, y a la muger en zorra, y que de allí havían venido las
zorras.
A este Pachacama tenían hecho en los llanos un gran templo y edificio junto
a la mar, que aún hoy día parece de mucha magestad, dado que está muy
arruinado, y en él residían muchos a manera de sacerdotes, que offrescían sacrificios
y consultavan al Pachacama en las necesidades y cosas que aquella gente
se offrescían, la qual consulta hazían en una cámara muy obscura de aquel edificio,
la qual oy dia aunque arruinada yo v i , y tenía todas las paredes pintadas
de diversidad de animales, ansí de tierra como de mar.
Y según oy dia afirman los yndios, aquel Pachacama parecía en diversas
figuras de animales y ordinariamente en los más feos y bravos, como son serpientes
y tigres, y respondía a lo que le preguntavan, mostrando muchas vezes estar
enojado, y que se havía de desenojar con sacrificios, y así le sacrif¡cavan sangre
humana y otros animales; y tenía aquella gente tan gran devoción en aquel templo
que los más señores y personas principales de aquellos llanos se mandavan
¡levar a enterrar en el circuito de aquel templo, y ansí hoy dia hay en mucho
campo al derredor de aquel edificio gran muchedumbre de montones de huesos
que españoles han desenterrado buscando las riquezas con que se havían enterrado,
ansí de oro como de plata y esmeraldas; y éstos de los llanos vivieron
debaxo de señores particulares antes que los sojuzgasen los predecesores de
Guayna Cava.
Y Ig otra gente serrana, que habitaba la sierra, vivió/, ansí mesmo, antes
que fuesen sojuzgados por los predecesores del dicho Guayna Cava, debaxo
de particulares caudillos, haciéndose unos a otros continua y gran guerra, y
ansí oy día están muchos cerros que ellos tomavan por fortaleza barriados con
paredes que los cercan de muy gran largura, donde los que se vían desbaratados
se acogían y amparavan de sus enemigos.
Y vivieron en este tiempo sin religión alguna, sino como gente que no tenía
que havía más de nacer y morir.
Hasta que un hombre que, según dizen, salió de hacia una laguna muy
grande, que está en una provincia que dizen del Collao, y fue juntando gente y
señoreando mucha parte de la tierra , y éste fue el primer Ynga, que es como si
dixésemos gran señor, que en aquella tierra huvo: y de allí descendieron los que
toda aquella tierra sojuzgaron, el qual, y los que del descendieron hasta que los
spañoles en aquella tierra entraron, dizen que fueron seis o siete, cuyo apellido
fue Topa Ynga por que devia de ser el Topa apellido de aquel primero Ynga de
la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere
dezir hombre nascido de la spuma del agua, ymaginando que havía sido engendrado
de aquella laguna.
Este puso a los de la sierra que adorasen al sol, diziendo que aquel era dios
de quien se recibían los fructos de la tierra y los otros bienes, y él y sus subcesores
pusieron tan grande observancia en esta su setta que hizieron muchas casas de
mugeres vírgenes dedicadas al sol, las cuales vivían en las dichas casas al tiempo
que los cristianos señorearon aquella tierra con gran clausura, recogimiento y observancia
de castidad, tanto que si alguna tenía participación/ carnal con algún
hombre por el mismo hecho quemavan a entrambos.
Y entre las otras cosas que por aquella tierra había, de aquellas mugeres era
la principal una que havía en el Cuzco, que llamavan la Casa del Sol, cuya claustra
estaba entapicada o cubiertas las paredes de paños de plata, tan fina que yo vi
alguna della y quilatada era de dos mil y quatrocientos maravedises por marco.
Y en dicha casa havía una camarica donde estava una cama, en la qual cada
noche a puesta de sol ponían con gran ceremonia, las principales mugeres que
allí estaban,una figura del sol hecho de oro, y a la mañana al salir del sol la tornavan
a poner en un corredor, que estava hazia donde el sol salía, a donde estava
hasta que, como dicho es, a puesta de sol le ponían en la cama.
Era esta casa de sillería, muy juntas las piedras y sin betún alguno en medio
dellas, como al presente se vee en el Monasterio de la Orden de Sancto Domingo,
que en la dicha Casa del Sol del Cuzco está.
Estas mugeres en todas las cosas, fueron de las supersticiones que en acatamiento
del sol hazían, no entendían sino en hazer ropas y cosas para el Ynga,
que era el supremo señor de la Tierra, como para Hijo del Sol, que como a tal
lo veneravan.
Tenían grandes tierras, y de lo más fértil, dedicadas a coger mahiz, que es
el pan de aquella tierra, para el sol, y labránvanlas y cogíanlas de común, con
gran cuidado y tanta observancia que cuando se labravan, si se hallaba presente
al empezar a labrar alguna de aquellas tierras el Ynga, havía de ser el que el primero
sulco ha/ vía de dar, y si el no se hallava presente davale el más principal
señor que allí se hallava; y el mahiz que destas tierras se cogía se ponía en casas
que para ello, cerca de las tierras, tenían hechas en el campo.
Y del hazían chicha, que es cierta manera de vino que los yndios hazen
de mahiz, que beben mucho y se embeodan con él para sacrificar al sol flechándolo
en huacas que ellos llamavan, que era unos edificios quadrados sin cobertura
ninguna y en medio unos sumideros llenos de piedras menudas a donde
hechaban la chicha y todo lo demás que sacrificavan, las cuales guacas siempre
hazían en lo alto de los cerros.
Y todo el mahiz que sobrava, del mahiz que de aquellas tierras del sol
cogían de un año, se quedava en aquellas casas como cosa del sol, para que el
lo consumiese, sin que nadie osase tocar en un grano dello, dado que aquellas
casas estavan fuera del poblado.
Tenían, ansí mesmo, grandes manadas de ovejas de las de aquella tierra,
y son como camellos, excepto que no son tan grandes con mucho, ni tiene corcoba,
dedicadas al sol, y guardávanlas con gran cuidado, ansí a ellas como a lo
que criaban, y nadie se aprovechava dellas ni de la carne, sino como cosa offrescida
al sol; aun quando se morían las dejavan para que él las consumiese.
Y la lana que dellas tresquilavan la ponían en casas, que llamavan despósitos
del sol, en el campo, donde sin osar nadie tocar en ella se estava perpetuamente
hasta que su pudría o consumía.
Estos Yngas después que sujetaron la sierra procuraron/ sujetar los llanos,
y aunque con mucho trabajo y con gran muerte de gente, lo hizieron y mandaron
a los de los llanos que tuviesen al sol por dios, y porque no le querían hazer
hizieron en ellos muchos castigos, y afligidos los de los llanos dezíen que por
sus sacerdotes consultaron a Pachacama sobre ello y que respondió que pues no
podían hazer más que adorasen al sol pero que no dexasen a él, y ansí los de los
llanos tenían entrambas observaciones, la del sol y Pachacama, pero más principal
a Pachacama.

TUNUPA Versión de Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua*

* Santa Cruz Pachacuti /¿1613?/ 1950: 209-213

Dizen que en tiempo de purunpacha todas las naciones del Tauantinsuyo
benieron de hazia arriba de Potossi tres o quatro exercitos en forma de guerra, y
assi los venieron poblando, tomando los lugares, quedándose cada vno de los
compañías en los lugares baldíos; á este tiempo se llaman ccallacpacha ó tutuyachacha;
y cómo cada vno cogieron lugares baldíos para su beuiendas y moradas,
esto se llaman purunpacha raccaptin, este tiempo. Passaron muchissimos años,
y al cabo, después de aber estado ya poblados, abia gran falta de tierras y lugares,
y como no abian tierras, cada dia abian guerras y discordias, que todos en general
se ocupauan en hazer fortalezas, y asi cadal dia an abido encuentros y batallas,
sin haber la paz en este tiempo de tantas combates y guerras injustos, que
los unos y los otros estauan jamas seguros, sin alcanssar quietud. Y por entonces,
á media anoche oyieron que los hapiñuños se desparecieron dando temerarios
quejas, deziendo: " ivenzidos somos, vencidos somos! iay que pierdo mis
tierras!" A esto se entiende que los demonios fueron vencidos por Jesucristo
Nuestro Señor quedo en la cruz en el monte Calbario, porque antiguamente,
en tiempo de purunpacha, dizen que los hapiñuños andauan bissiblemente en toda
esta tierra, que no abian seguridad de andar en anocheziendo, porque á los
hombres y mugeres y muchachos y criaturas los llebauan arrebatándoles, como
tiranos infernales y enemigos capitales del género humano, &.
Y passado algunos años después de aberlos ydo y echado á los demonios
happiñuños y achacadas desta tierra, an llegado entonces á estas prouincias y
reynos de Tabantinsuyo vn hombre barbudo, mediano de cuerpo y con cabellos
largos, y con camissas algo largas, y dizen que era ya hombre passado mas que
de moco, que trayeya las canas, hera flaco, el qual andaua con su bordón, y era
que enseñaba á los naturales con gran amor, llamándoles á todos hijos y hijas,
el qual no fueron oydos ni hechos casso de los naturales, y quando andava por
todas las provincias an hecho muchos milagros, & bisibles; solamente con tocar
á los enfermos los sanaba, el qual no trayeya enteres ninguno ni trayeya hatos,
el qual dizen que todas las lenguas hablaua mejor que los naturales, y le nombrauan
Tonapa o Tarapaca Viracochanpachayachicachan o Pacchacan y
Bicchhaycamayoc Cunacuycamayoc.
Los yndios de aquel tiempo dizen que suelen burlar deziendo, tan parlero
hombre, aunque los predicaua siempre, no fueron oydos, porque los naturales
de aquel tiempo no hezieron caudal ni casso del hombre. Pues se llamó a este
barón Tonapa viracochampacachan, pues no será este hombre el glorioso apóstol
sancto Thomas?
Este barón dizen que llegó al pueblo de vn cacique llamado Apotampo,
cuyo sujeto fue el pueblo, y dizen que llegó muy cansado en vna fiesta, quando
estaban en las bodas, y assi por el Apotampo fueron oydos sus razonamientos
con amor, y los yndios del sujetos los oyieron mala ganas; al fin por aquel
dia fue huésped el perigrino, el cual dizen que dio vn palo de su bordón al
dicho Apotampo, reprehendiéndoles con amor afable, y por el dicho apotampo
los oyieron con atención, reccebiendole el dicho palo de su mano, de modo
que en vn palo los recebieron lo que les predicaua, señalándoles y rayándoles
cada capitulo de los rrazones. Los viejos modernos del tiempo de mi padre,
don Diego Felipe, suelen decir que caci capí era lo mandamiento de Dios,
principalmente los siete preceptos; no les faltaua solamente nombre de Dios
nuestro señor, y de su hijo Jesucristo nuestro señor les faltaua, que es publico
notorio entre los viejos; y las penas eran graues para los que quebrantauan.
Este barón llamado Thonapa dizen que andubo por todas aquellas prouincias
de los Collasuyos, predicándoles sin descansar, hasta que vn dia entraron al
pueblo de Yamquesupa, pueblo principal, en donde fueron echados el barón con
gran afrenta y vitoperio; el qual dizen que muchas vezes dormían en el campo,
sin otra rropa mas de que trayeya camissa larga y manta y libro; el cual dicho
Thonapa dizen que los maldijo al dicho pueblo, de que vino a azer anegados con
agua, y el dia de oy se llama Yamquicupacocha, /la/ laguna, que los yndios
deste tiempo casi todos los saben que como antiguamente hera pueblo principal
y agora es laguna. Lo vno dizen que en vn cerro muy alto, llamado Cachapucara,
estaba o abia vn ydolo en figura de muger, a el qual dizen que Tunapa tubo
gran odio con el dicho ydolo, y después le echo fuego y se abrazó el dicho perro
con el dicho ydolo, rrebentandoles y derretiendoles como una cera el dicho
perro, que hasta el dia de oy ay señales de aquel milagro espantable, jamas oydo
en el mundo. Y lo otro milagro sucedió en los Quinamares: dizen que con amorosas
palabras los comenco á predicar en vn pueblo en donde abia gran fiesta y
banquetes de unas bodas, en donde los yndios de quel pueblo, sin hacer caso de
las predicaciones de Tunapa, y assí fueron maldecidos, convirtiéndolos en piedra,
que hasta el dia de oy se echa de ver; y lo mismo sucedió quél, en Pucará
y otras partes.
Este barón, dizen que andando predicando, llegó á los Andes de Caravaya,
y en ella hizo una cruz muy grande, y los trajo por sus ombros, asta ponerles en
vn perro de Carapucu, en donde les predicó dando grandes bozes, echando lágrimas.
Y en ella, vna hija de vn capique de aquella probincia, dizen que fueron
echados en la cabeza con agua, y los yndios, biendo aquella manera, se entendieron
que lababa la cabeca, y así los tresquiló después que fue preso el Tunapa
a buen recaudo, junto en la laguna grande de Carapuco. Carapuco quiere
decir quando canta cuatro bezes muy á la madrugada un abe llamada pucupuco.
Dizen que al amanecer entraron a Tunapa do estaba preso un mancebo muy ermoco,
y los auia dicho: "no tengas pena, que ya vengo a llamaros en nombre
de la matrona que os está aguardando solo, el qual esta para irse al lugar de
hulguras". Y diziendo ansi, dizen que tocándole con los dedos á los cordeles,
questaban atados de los quatro bracos, manos y piez; y en ella dizen que abia
mucha gente de guardia, questaban ya sentenciado el dicho Tunapa a muerte
cruel. Como digo, que al amanecer, como a las cinco oras de la mañana, entraron
en la laguna juntamente con el dicho mancebo, tendiéndoles sobre el agua de
la laguna la manta que traia, el qual manta ciruio en lugar de balea, de cuya llegada
en el dicho pueblo de Carapuco y prouincia della alteraron los curacas y
principales della, por aber bisto caher y derribarse ydolo dellos: dizen que como
viento bolaron el dicho ydolo; en una puna donde jamas llegaban los ombres,
estaba el dicho ydolo; y guaca llorando, lamentándose como desterrado y la cabeza
abajo, y por un indio fueron hallados e oydos el dicho ydolo; por cuya no
ticia los sentieron grandemente los curacas de la llegada de Tunapa, de que,
como dicho tengo, fue presso.
Dicen que el dicho Tunapa, después de haberse ya librado de las manos de
aquellos bárbaros, estubo buen rrato encima de vna peña llamado Titicaca, y
después de allí dizen que pasó por Tequeña, hacia Chacamarca, en donde le bio
un pueblo llamada Tiyaguanaco, que en ella dizen que estaba la gente de aquel
pueblo entendiendo en sus borracheras y bayles, adonde dicho Tunapa, á la despedida,
lo han llegado y predicarles como solian hazer, el qual no fueron oydos;
y dizen que de puro enojo les dijo, alsando los ojos al gielo en la lengua de aquella
tierra (sic). Y como se partió de aquel lugar, toda la gente questauan baylando
se quedó hechas piedras, combertiendose, que hasta el dia de oy se echa de ber.
Remito á los que han pasado por alli.
Dizen quel dicho Tunapa pasó siguiendo al rrio de Chacamarca, hasta topar
en la mar. Entiendo que pasó por el estrecho hacia la otra mar. Esto an averiguado
por aquellos ingas antiquísimos.

WIRAQOCHA Y CAMAC Versión de Diego de Molina*

* Molina (1649) 1928: 62-69


Aunque este idioma no tiene la claridad que nuestra denominación y unas
no siguen a otras, con todo, en partes tiene su similitud, siendo muy al trasumpto
de las cosas. Por ejemplo: si el hombre, homo, tomó su denominación ab
humo, id est de limo terre do fue formado, acá runa, que es lo que homo arucasca,
mudando en la derivación de n en r. Otra mejor, runa deste verbo runachani,
que es formar y dar ser al hombre; pues supieron tos indios que ellos fueron
hechos del Cámac, que quiere decir Hacedor, a quien adoraron envueltos en sus
cermonias, y gentilidad; y derivando nosotros a Eva virago quia de viro sumpta
est, acá cuando se une la mujer con el varón llamamos a la mujer cariacouc,
formando el nombre de la mujer e incorporándole con el del varón, con que dicen
su razón a nuestra similitud; y de la misma manera que los latinos formaron
deste verbo lapido sus nombres y sus compuestos, así la misma naturaleza produjo
en los indios verbos y nombres y nacieron en los lomos dellos; como del verbo
lapido, rumi, la piedra, rumiani, rumiachini, y los demás que enseña el Arte; no
que los maestros le formen de su motivo, variando con la licencia que tienen,
que entonces formaran confusión, sino que el mismo natural tiene anchuroso
campo donde se recree el entendimiento y produzga lindezas con su probación.
También es metaphórica como la nuestra, pues al correo que va con presteza
decimos va como viento, y acá huayra cacha es lo mesmo aprovechándonos
del nombre el aire y del mensajero. Damos el nombre del lobo al glotón, y acá
al zorro, el buitre, y al ratón, que se sustentan de hurtar, sua hucucha, sillu,
Atoe; y del mismo modo que llamamos rameros a los halcones nuevos que
recién salidos del nido, se exercitan volando de rama en rama, y llaman páxaro
del aire al ya experto, y diestro en la región del aire, donde se señorea con su
vuelo y sabe hacer sus zabullidos, y tomar la altura para hacer la presa de rapiña,
así en esta lengua tomó la naturaleza el vuelo, y el barlovento a todas las
aves, páxaros, y truenos, ríos, relámpagos, rayos, para producir el nombre,
cogiéndole las sílabas del movimiento de las cossas inanimadas y de su ruyelo
y de las animadas del canto y prolación. Veamos como canta el gallo y dirá
atahuallpa; ese pues, es su nombre y pruébase porque estando los pescadores
del Inca teniendo sus redes, vieron venir una nao de españoles, admiráronse
de ver la máquina yendo a dar noticia al Inca del prodigio le dixeron; poderoso
señor, has de saber que hemos visto una gente extraordinaria, blancos, rubios
y barbados, y que a modo de nuestros carneros traen otros animales grandes;
también traen otros con cuernos, oímos cantar una ave que traen (como diximos)
porque los indios nunca tuvieron gallinas, sino solamente cría de patos.
Sucedió, pues, que en aquella sazón le nació al Inca un hijo a quien le puso
el nombre de Atahuallpa por ser cossa a su modo portentosa, y traer el nombre
majestad, pues el nombre huallpa le aplicaban mucho antes a su dos Tocapu
Viracocha, de quien ellos fingieron ser uno de los dos hijos de Cámac.
Comunicó el inca con los de su consejo la embajada de los pescadores
y les dixo: Verdaderamente, según lo que estos dicen, esa gente que viene
es grandiosa y digna de ser servida, porque por las señas son differentes de nosotros,
y sin duda son hijos de nuestro gran Viracocha, a quien adoramos,
pues hasta el ave que traen alude a nuestra adoración: y así desde entonces llamaron
a los españoles Viracocha y que adoraron al Ima imana Viracocha, que
quiere decir en quien se incluyen todas ¡as cossas. Esto verifica el Licenciado
Polo en la visita que hizo en el Cusco, y según lo dicho fue grande la reverencia
que tuvieron a los Españoles por tenerlos por hijos del Ima imana Viracocha.
Si lo que les enseñaban de la fee no fuese differente de lo que les vían hacer
con la cudicia del oro, y plata, mucho estuviera hecho, pues lo contrario ayudara
mucho para persuadirles a la verdad, pues sabemos que hacen más caso
de lo que sus caciques les mandan que lo que nosotros. Y volviendo a nuestro
propósito, que es bien que pues nuestra enarración no admite otras historias,
ni exemplos, es bien dilatar el gusto y convidarles con cosas que se entretenga
y aperciba mejor que con preceptos secos y sin jugo que más sirven
de ofuscar que de enseñar.
Fingieron antiguamente los indios en sus fábulas cómo el Cámac tuvo
dos hijos, el uno llamado Tucapu Viracocha y el otro Ima Imana Viracocha;
al Tacapu Viracocha le cupo visitar toda la tierra que su padre había hecho,
y este tuvo potestad de dar, y aplicar los nombres a todos los animales, y a las
aves, conforme a su modo, y parecer; y a las aves y pájaros, conforme sus can
tos y a las demás cosas, conforme hemos dicho. Óigase cómo canta el buho y
dice tucu y ese es su nombre; a la lechuza, chúsic, al mochuelo pacapa; al gorrión
pisiu, al pájaro carpintero llacllac por lo que hace; finalmente, no había ave ni
pájaro, por pequeño que sea, que por el canto no sea conocido su nombre. Y si
a todo género de aves le nombramos con distinción, al pavo, la ave montesa, la
tórtola, el silguero, la philomena, que por el canto es conocido, y no le conocemos,
ni tenemos el género femenino, que como a cosa propia le apliquemos:
deste mismo modo es también acá, pues habiéndole aplicado el nombre por las
sílabas del canto solo el macho, que es el que canta de todas las aves, ese se alza
con el nombre, y a bulto se le dá el mismo a la hembra, particularizando si acertamos
a conocerle, diferenciando del macho, diciendo china chivillo, china
urpay, tórtola hembra y todo hembra. También dan nombres a los ríos, pacha,
la fuente, pucyo; el manantial, por el ruido con que sale el agua, sallallalla; al
trueno connunu cuando tiembla la tierra, y así los demás.
Al otro Ima Imana Viracocha, le cupo aplicar los nombres a los árboles, y
yerbas para las medicinas, y las que eran para venenos, pues muchas destas se
conocen por los efectos que caussan, como la anta naui para mal de ojos, &.
La primera que sembró el maíz dicen que fue Mama Huaco, hermana de Manco
Cápac Inca, y esta chacra, que fue la primera, fue abajo del arco principal del
Cusco, y a honor desta chacra, cuando della se debía de coger el maíz, se armaban
caballeros, y se horadaban las orejas. Finalmente, parece que no dexaron
cossa a que no le aplicasen el nombre, pues hasta las hechiceras saben, y el demonio
les ha enseñado, que los pelos de los páxaros y sus plumas causan effecto,
aplicando unas plumas galanas de muchos visos de un tominejo pequeño
llamado huacanqui con otro llamado pilco, que tiene varios colores, a estos por
su hermosura les siguen los demás páxaros que vuelan, y dicen por este fingido
y endemoniado nombre, que del mismo modo que atrae con su lindeza a las
aves, así atrae también a los amantes, y así los llaman conforme al endemoniado
effecto, maihuanqui, o huacanqui, que quiere decir amartelar o hacer llorar.

CUNIRAYA WIRAQOCHA Y CAUILLACA Versión de Francisco de Avila*

* Avila (1598) 1966: 23-29.


"Como sucedió Cuniraya Viracocha en su tiempo y cómo Cahuillaca a su
hijo y lo que pasó".
Vida de Cuniraya Viracocha
Este Cuniraya Viracocha, en los tiempos más antiguos, anduvo, vagó,
tomando la apariencia de un hombre muy pobre, su yacolla (manto) y su cusma
(túnica) hechas jirones. Algunos, que no lo conocían, murmuraban al verlo:
"miserable piojoso", decían. Este hombre tenía poder sobre todos los pueblos.
Con sólo hablar conseguía hacer concluir andenes bien acabados y sostenidos por
muros. Y también enseñó a hacer los canales de riego arrojando /en el barro/
la flor de una caña llamada pupuna; enseñó que los hicieran desde su salida
/comienzo/. Y de ese modo, haciendo unas y otras cosas, anduvo, emperrando
/humillando/ a los huacas de algunos pueblos con su sabiduría.
Y así, en ese tiempo, había una huaca llamada Cavillaca. Era doncella, desde
siempre. Y como era hermosa, las huacas, ya uno, ya otro, todos ellos: "voy
a dormir con ella", diciendo, la requerían, la deseaban. Pero ninguno consiguió
lo que pretendía. Después, sin haber permitido que ningún hombre cruzara las
piernas con las de ella, cierto día se puso a tejer al pie de un árbol de lúcuma.
En ese momento Cuniraya, como era sabio, se convirtió en pájaro y subió al árbol.
Ya en la rama tomó un fruto, le echo su germen masculino e hizo caer el
fruto delante de la mujer. Ella muy contenta, tragó el germen. Y de ese modo
quedó preñada, sin haber tenido contacto con ningún hombre. A los nueve meses,
como cualquier mujer, ella parió así doncella. Durante un año crió dándole
sus pechos a la niña. "¿Hija de quién será?", se preguntaba. Y cuando la
hija cumplió el año justo y ya gateaba de cuatro pies, la madre hizo llamar a las
huacas de todas partes. Quería que reconocieran a su hija. Las huacas, al oír la
noticia, se vistieron con sus mejores trajes. "A mí ha de quererme, a mí ha de
quererme", diciendo, acudieron al llamado de Cavillaca.
La reunión se hizo en Anchicocha donde la mujer vivía. Y allí, cuando ya
los huacas sagrados de todas partes estaban sentados, allí la mujer les dijo:
"Ved hombres, poderoros jefes, reconoced a esta criatura. ¿Cuál de vosotros me
fecundó con su germen?". Y preguntó a cada uno de ellos, a solas: "¿Fuiste tú?
¿Fuiste tú?", les iba diciendo. Y ninguno de ellos contestó: "Es mío". Y entonces,
como Cuniraya Viracocha, del que hemos hablado, sentado humildemente,
aparecía como un hombre muy pobre, la mujer no le preguntó a él. "No puede
ser hijo de un miserable", diciendo, asqueada de ese hombre harapiento, no le
preguntó; porque este Cuniraya estaba rodeado de hombres hermosamente vestidos.
Y como nadie afirmara: "Es mi h i j o " ella le habló a la niña: "Anda tú
misma y reconoce a tu padre", y a los huacas les dijo: "Si alguno de vosotros es
el padre, ella misma tratará de subir a los brazos de quien sea el padre". Entonces,
la criatura empezó a caminar a cuatro pies hasta el sitio en que se encontraba
el hombre haraposo. En el trayecto no pretendió subir al cuerpo de ninguno
de los presentes; pero apenas llegó ante el pobre, muy contenta y al instante, se
abrazó de sus piernas. Cuando la madre vio esto, se enfureció mucho: " ¡Qué
ascol ¿Es que yo pude parir el hijo de un hombre tan miserable?", exclamando,
alzó a su hija y corrió en dirección del mar. Viendo esto: "Ahora mismo me ha
de amar", dijo Cuniraya Viracocha y, vistiéndose con su traje de oro, espantó a
todos los huacas; y como estaban así, tan espantados, los empezó a arrear, y
dijo: "Hermana Cavillaca, mira a este lado y contémplame; ahora estoy muy
hermoso". Y haciendo relampaguear su traje, se cuadró muy enhiesto. Pero ella
ni siquiera volvió los ojos hacia el sitio en que estaba Cuniraya; siguió huyendo
hacia el mar. "Por haber parido el hijo inmundo de un hombre despreciable, voy
a desaparecer", dijo, y diciendo, se arrojó al agua. Y allí hasta ahora, en ese profundo
mar de Pachacamac se ven muy claro dos piedras en forma de gente que
allí viven. Apenas cayeron al agua, ambas /madre e hija7 se conviertieron en
piedra.
Entonces, este Cuniraya Viracocha: "Mi hermana ha de verme, ha de aparecer",
diciendo, llamándola y clamando, se alejó del sitio (Anchicocha). Y se
encontró con un cóndor antiguo. Le preguntó al cóndor: "Hermano: ¿dónde
te encontraste con ella, con esa mujer?". "Muy cerca de aquí", le contestó el
cóndor, "has de encontrarla". Y Cuniraya le dijo: "Tendrás larga vida. Cuando
mueran los animales salvajes, ya sea huanaco o vicuña, o cualquier otro animal,
tú comerás su carne. Y si alguien te matara, ése, quien sea, también morirá".
Así le dijo.
Después se encontró con el zorrino. Y cuando le preguntó: "Hermano
¿adonde te encontraste con ella, con esa mujer?"; el zorrino le contestó: "Ya
nunca la encontrarás; se ha ido demasiado lejos". "Por haberme dado esa noti
cía, tú no podrás caminar durante el día, nunca, pues te odiarán los hombres;
y así, odiado y apestando, sólo andarás de noche y en el desprecio padecerás",
le dijo Cuniraya. Poco después se encontró con el puma. El puma le dijo a
Cuniraya: "Ella va muy cerca, has de alcanzarla". Cuniraya le contestó: 'Tú
has de ser muy amado; comerás las llamas de los hombres culpables. Y si te
matan, los hombres se pondrán tu cabeza sobre su cabeza en las grandes fiestas,
y te harán cantar; cada ano degollarán una llama, te sacarán afuera y te harán
cantar". Luego se encontró con un zorro, y el zorro le dijo: "Ella ya está
muy lejos; no la encontrarás". Cuniraya le contestó: 'A t í , aun cuando camines
lejos de tos hombres, que han de odiarte, te perseguirán; dirán: 'ese zorro
infeliz', y no se conformarán con matarte; para su placer, pisarán tu cuero, lo
maltratarán".
Después, se encontró con un halcón; el halcón te dijo: "Ella va muy cerca,
has de encontrarla", y Cuniraya le contestó: "Tú has de ser muy feliz; almorzarás
picaflores y luego comerás pájaros de todas clases. Y si mueres, o
alguien te mata, con una llama te ofrendarán tos hombres; y cuando canten y
bailen, te pondrán sobre su cabeza, y all í, hermosamente, estarás".
En seguida se encontró con un lorlto; y el torito le dijo: "Ella ya venció
una gran distancia; no la encontrarás", puniraya le contestó: "Tú caminarás
gritando siempre demasiado; cuando digas: 'destruiré tus alimentos', los hombres,
que han de odiarte, te descubrirán por los gritos y te espantarán; vivirás
padeciendo".
Y así, a cualquiera que le daba buenas noticias, Cuniraya le confería dones,
y seguía caminando, y si alguien le desalentaba con malas noticias, lo maldecía,
y continuaba andando. (Así, llegó hasta la orilla del mar. Apenas hubo llegado
al mar, entró al agua, y la hizo hinchar, aumentar. Y de ese suceso los hombres
actuales dicen que la convirtió en castilla; "el antiguo mundo también a otro
mundo v a " dicen).
Y volvió hacia Pachacamac, y allí entonces, llegó hasta donde vivían dos
hijas jóvenes de Pachacamac. Las jóvenes estaban guardadas por una serpiente.
Poco antes de que llegara Cuniraya, la madre de las dos jóvenes fue a visitar a
Cavillaca en el fondo del mar en que ella se arrojó; el nombre de esa mujer era
Urpayhuachac. Cuando la mujer salió de visita, este Cuniraya Viracocha hizo
dormir a la mayor de las muchachas, y como pretendió él dormir con la otra
hermana, ella se convirtió en paloma y se echó a volar. Y por eso, a la madre,
la llamaron: "la que pare palomas".
En aquel tiempo, dicen, no existía ni un solo pez en el mar. Únicamente
la mujer a quien llamaban "la que pare palomas" criaba (peces) en un pequeño
pozo que tenía en su casa. Y el tal Cuniraya, muy enojado: "¿Por qué esta mujer
visita a Cavillaca en el fondo del agua?", diciendo, arrojó todas las pertenencias
de Urpayhuachac al gran mar. Y sólo desde entonces, en el lago grandes,
se criaron y aumentaron mucho los peces. Entonces ése, al que nombraban Cu
niraya, anduvo por la orilla del gran lago; y la mujer Urpayhuachac, a quien le
dijeron cómo sus hijas habían dormido, enfurecida persiguió a Cuniraya. Y
cuando venía persiguiéndolo y llamándolo, " i O h ! " , diciendo, se detuvo. Entonces
le habló /ella/ : "Únicamente voy a despiojarte". Y empezó a despiojarlo.
Y cuando ya estuvo despiojado, ella, en ese mismo sitio, hizo elevarse un gran
precipicio y pensó: "Voy a hacer caer allí a Cuniraya". Pero en su sabiduría,
sospechó la intención de la mujer. "Voy a orinar un poquito, hermana" diciendo,
se fue, se vino hacia estos lugares y permaneció en ellos, en sus alrededores o
cercanías, mucho tiempo, haciendo caer en el engaño a los hombres y a los
pueblos.


CUNIRAYA WIRAQOCHA: VERSIÓN DE HUAROCHIRÍ Versión de Francisco de Avila*

* Avila (1598) 1966: 95


Desde este punto y de cuanto hablamos en los dos capítulos anteriores,
de cómo Cuniraya fue muy antiguo o posterior, seguiremos escribiendo.
Dicen que Cuniraya Huiracocha fue muy antiguo. Antes que él existie-
ra no había nada en este mundo, dicen. Y fue él, creen, quien hizo las montañas,
los árboles, los ríos, los animales de todas las clases y las chacras para que el
hombre pudiera vivir. Por esta razón dicen de Cuniraya: "Fue el padre de Pariacaca".
"Si no hubiera sido hijo de él, lo habría tratado como a un perro",
afirman todos. A los otros pueblos, haciendo una u otra cosa, los subyugó.
De estos sucesos hablaremos más adelante.

WIRAQOCHA Versión de Cristóbal de Molina

* Molina /1575/ 1943: 7-14

En la vida de Manco Cápac que fue el primer Inca, de donde empezaron a
jactarse y llamarse Hijos del Sol, y a tener principio la idolatría y adoración del
Sol, y tuvieron gran noticia del Diluvio, y dicen que en ól perecieron todas las
gentes y todas las cosas creadas, de tal manera que las aguas subieron sobre los
más altos cerros que en el mundo habían; de suerte que no quedó cosa viva, excepto
un hombre y una mujer, que quedaron en una caja de un alambor; y que al
tiempo que se recogieron las aguas, el viento echó a éstos en Tiahuanaco, que
será del Cuzco más de setenta leguas, poco más o menos; y que el Hacedor de todas
las cosas les mandó que allí quedasen por mitimas; y que allí, en Tiahuanaco,
el Hacedor empezó a hacer las gentes y naciones que en esta tierra hay, y haciendo
de barro cada nación, pintándoles los trajes y vestidos que cada uno había de
traer y tener; y los que habían de traer cabellos, con cabellos; y los que cortado,
cortado el cabello; y que concluido, a cada nación doó la lengua que habían de
hablar, y los cantos que habían de cantar, y las simientes y comidas que habían
de sembrar.
Y acabado de pintar y hacer las dichas naciones y bultos de barro, dio ser
y ánima a cada uno por sí, así a los hombres como a las mujeres; y les mandó se
sumiesen debajo de tierra cada nación por sí; y que de allí cada nación fuese a
salir a las partes y lugares que él les mandase; y así dicen que los unos salieron de
cuevas, los otros de cerros, y otros de fuentes, y otros de lagunas, y otros de pies
de árboles, y otros desatinos de esta manera; y que por haber salido y empezado
a multiplicar de estos lugares, haber sido de allí el principio de su linaje, hicieron
huacas y adoratorios estos lugares, en memoria del primero de su linaje
que de allí procedió, y así cada nación se viste y trae el traje con que a su huaca
vestían. Y dicen que el primero que de aquel lugar nació, allí se volvía a convertir
en piedras; otros en halcones y cóndores, y otros animales y aves; y así son
de diferentes figuras las huacas que adoran y que usan.
Otras naciones hay que dicen que cuando el diluvio se acabó, por las aguas,
la gente, excepto aquellos que en algunos cerros, cuevas y árboles se pudieron escapar,
y que éstos fueron muy poquitos, y que de allí empezaron a multiplicar; y
que por haber escapádose y procedido de aquellos lugares, en memoria del primero
que de allí salió, ponían ídolos de piedra, dándoles el nombre a cada huaca
que ellos entendían había tenido aquel de quien de jactaba proceder; y así
los adoraban y ofrecían sus sacrificios de aquellas cosas que cada nación usaba;
no obstante que hubo algunas naciones que tuvieron noticia, antes que el Inca
los sujetase, que había un Hacedor de todas las cosas; al cual, aunque le hacían
algunos sacrificios, no eran en tanta cantidad ni con tanta veneración como a sus
huacas. Y prosiguiendo la dicha fábula dicen que al tiempo que el Hacedor estaba
en Tiahuanaco, porque dicen que aquel era su principal asiento; y así, allí,
hay unos edificios soberbios de grande admiración, en los cuales estaban pintados
muchos trajes de estos indios, y muchos bultos de piedra de hombres y mujeres;
que por no obedecer el mandato del Hacedor, dicen que los convirtió en
piedras; y dicen que era de noche y que allí hizo el Sol, la Luna y las estrellas;
y que mandó al Sol, la Luna y las estrellas fuesen a la isla de Titicaca que está
allí cerca; y que desde allí subiesen al cielo.
Y que al tiempo que se quería subir el Sol, en firgura de un hombre muy
resplandeciente, llamó a los Incas y a Manco Cápac, como a mayor de ellos y
le dijo: "Tú y tus descendientes habéis de ser señores, y habéis de sujetar muchas
naciones; tenedme por padre, y por tales hijos míos os jactad, y así me reverenciaréis
como a padre". Y que acabado de decir esto a Manco Cápac le
dio por insignias y armas el suntur paucar y el champí y otras insignias de que
ellos usaban, que es a manera de cetro, y que todos ellos, por insignias y armas
tuvieron. Y que en aquel punto mandó al Sol, la Luna y las estrellas su subiesen
al Cielo, a ponerse cada uno en sus lugares; y así subieron y se pusieron; y que
luego en aquel instante Manco Cápac y sus hermanos y hermanas, por mandato
del Hacedor, se sumieron debajo de tierra, y vinieron a salir a la cueva de Pacari
tambo, de donde se jactaban proceder, aunque de la dicha cueva dicen que salieron
otras naciones; y que salieron al punto que el Sol, el primer día después de
haber dividido la noche del día el Hacedor; y así de aquí les quedó el apellido de
llamarse Hijos del Sol, y como a padre adorarle y reverenciarle.
Tienen también otra fábula en que dicen que el Hacedor tuvo dos hijos,
que al uno llamaron Imaymana Viracocha y al otro Tocapo Viracocha; y que
concluido el Hacedor las gentes y naciones, y dar trazas y lenguas, y haber enviado
al cielo el Sol, la Luna y las estrellas, cada uno a su lugar desde Tiahuanaco,
como está dicho, el Hacedor, a quien en lengua de estos indios le llaman
Pachayachachic, y por otro nombre Tecsi Viracocha, que quiere decir Incomprensible
Dios, que vino por el camino de la sierra visitando y viendo a todas las
naciones, como había comenzado a multiplicar y cumplir lo que se les había
mandado; y que algunas naciones que halló rebeldes y que no habían cumplido
su mandato, gran parte de ellos convirtió en piedras, en figuras de hombres y
mujeres con el mismo traje que traían.
Fue la conversión en piedras en los lugares siguientes; en Tiahuanaco, en
Pucará y Jauja, donde dicen convirtió la huaca Huarivilca en piedra, y en Pachacamac,
en Cajamarca y en otras partes. Y hoy en día están en los dichos lugares
unos bultos de piedras grandes, y en algunas partes casi de vultos de gigantes,
que antiquísimamente debieron ser hechos por manos de hombres; y por falta de

memoria y escritura tomaron esta fábula de decir que por mandado del Hacedor,
por no haber cumplido sus mandamientos, se tornaron en piedras.
Y que en Pucará, que es cuarenta leguas de la ciudad del Cuzco, por el camino
del Collao, dicen que bajó fuego del cielo y quemó gran parte de ellos, y
que los que iban huyendo, se convirtieron en piedras; y que el Hacedor, de quien
ellos decían que era el padre de Imaymana Viracocha y de Tocapo Viracocha,
mandó que desde allí se partiese el mayor de sus hijos, llamado Imaymana Viracocha,
en cuyo poder y mano están todas las cosas, y que fuese por el camino
de los Andes y montañas de toda la tierra; y que fuese dando y poniendo nombres
a todos los árboles grandes y pequeños, y a las flores y frutas que habían de
tener mostrando a las gentes las que eran para comer y las que no, y las que eran
buenas para medicinas; y así mismo puso nombre a todas las yerbas y, el tiempo
en que habían de producir sus frutos y flores, y que éste mostró a las gentes las
yerbas que tenían virtud para curar y las que podían matar. Y al otro hijo llamado
Tocapo Viracocha que quiere decir en su lengua Hacedor, en quien se incluyen
todas las cosas, le mandó fuese por el camino de los llanos, visitando las
gentes y poniendo nombres a los ríos y árboles que en ellos hubiese, y dándoles
sus frutos y flores por la orden dicha; y que así bajaron a la mar por lo más bajo
de esta tierra y de allí se subieran al cielo, después de haber acabado de hacer lo
que había en la tierra.
Dicen también en esta misma fábula que en Tiahuanaco, donde dicen hizo
todas las gentes, hizo todas las diferencias de aves, macho y hembra cada uno,
y dándoles cantos, que habían de cantar cada una; y a las que habían de residir
en las montañas que se fuesen a ellas; y a las que en la sierra, cada una a las partes
y lugares que habían de residir. Y que así mismo hizo todas las diferencias de
animales de cada uno, macho y hembras, y todas las demás diferencias de culebras
y demás sabandijas que en la tierra hay, mandando a cada una que las
que habían de ir a las montañas, fuesen a ellas y, los demás fuesen por la tierra;
y que allí manifestó a las gentes los nombres y propiedades que las aves y animales
y demás sabandijas tenían.. .".

PACHACAMA

Es indudablemente importante, y se le suele identificar con el santuario
existente en Lurín, al sur de Lima. Aparentemente su nombre local pudo ser
Irma o Ichma, siendo Pachacama una denominación tardía y quechua, convertida
por los españoles del siglo XVI en una forma de traducir el término "dios",
de forma similar a como ocurrió con Wiraqocha. Posiblemente se deba a ello
una cierta identificación entre Wiraqocha y Pachacama, aunque, en ámbitos
distintos (sierra sur y costa central peruanas, respectivamente) parecen cumplir
actividades similares, diferenciadas por condiciones específicas: por ejemplo,
Pachacama es claramente identificado como "señor de los terremotos" y
tiene asociaciones marinas y subterráneas.
Las versiones acerca de Pachacama tienen, sin embargo, otro tipo de
problemas. Las más iniciales lo incluyen con otras divinidades de la región,
ello ocurre en la temprana relación del licenciado Pedro de la Gasea, Presidente
de la Audiencia de Lima, escrita hacia 1553, donde se resume una versión
que se incluye en la presente antología, y que parece tener puntos de contacto
con la contemporánea de Francisco López de Gomara (1552), sin duda
leída por Agustín de Zarate (1555), uno de los más divulgados cronistas de la
época. Mucho más amplia es la tardía versión del célebre agustino Antonio de
la Calancha (1638), que se encontrará a continuación. Gomara y Zarate mencionaron
otra divinidad costeña, Con, hijo del sol y de la luna y destruido por
Pachacama. Calancha no lo incluyó en su texto, que compendia otros informantes,
quizás entre aquellos primeros extirpadores de la "idolatría" colonial
andina, los cuales realizaron sus campañas desde inicios del siglo XVII. Calancha
fue un erudito, lo atestigua su Corónica moralizada del Orden de Nuestro
Padre San Augustín, y, en la propia versión que aquí se publica, puede apreciarse
cómo el cronista considera diferentes temáticas. Destaca la presencia de diversos
momentos en el proceso de la creación del hombre y de las plantas; llega
a sugerir una genealogía sagrada donde el Sol ("amado creador de todas las
cosas") es confundido en el texto con uno de sus hijos, Pachacama, quien crea
una pareja de la cual sobrevive una mujer. Pachacama tuvo otro hermano, asimismo
hijo del sol; éste era Vichama, cuya madre fue la sobreviviente de la pa19
reja primordial creada por Pachacama. Calancha no sólo fue un autor tardío
que reunía versiones en forma quizás antojadiza, sino también era culto lector
de autores clásicos del mundo grecolatino: Silio Itálico, Lucano, Ovidio
(introductor para Calancha de la temática de Medea despedazando a su hermano
Gialco, "sembrando sus huesos por los campos"), figuran así en la versión
del cronista agustino. Podría asociarse, además, una reminiscencia temática
del mito de Osiris, donde Set descuartiza su cuerpo e Isis entierra sus
restos, si bien este tipo de asociaciones debe confirmarse con un más cuidadoso
análisis de las lecturas de Calancha y de sus informes directos e indirectos.
De hecho, la temática del descuartizamiento divino, que Calancha presenta,
y la consiguiente reconstitución de un cuerpo sagrado, aparece en mitologías
actuales en los Andes (Inkarrí), aunque ya no vinculada al origen de los alimentos.
No sería descabellado relacionarla asimismo con las esculturas l í t i -
cas de Cerro Sechín, que presenta personajes desmembrados, pues la presencia
de esta temática en la información andina a la decapitación de Catequil,
mencionada por los religiosos agustinos que escribieron sobre Huamachuco
a mediados del siglo XVI. La presencia de esta temática pudo llevar bien a
Calancha a establecer la relación con los relatos de autores clásicos mediter
ráneos.
Pachacama aparece registrado desde épocas tempranas en los testimonios
de los primeros cronistas; la relación del licenciado Hernando de Santillán
(escrita en 1533) indica una versión, por él recogida aparentemente en
la zona donde se encuentra su conocido templo, al sur de Lima, donde se
menciona las relaciones entre Pachacama y el Inka, individualizado éste en
Tupa Inka Yupanqui, a quien las crónicas sindican como el sucesor de
Pachacuti:
". . .y allí /en lo alto del santuario de Pachacama, edificado según
indica Santillán por el propio Tupa Inka YupanquiJ le dijo la guaca
al inga que su nombre era Pachahc Camahc, que quiere decir el que
da ser a la tierra; y así se mudó el nombre del dicho valle de Irma
y le quedó Pachacama. Díjole también la guaca que tenía cuatro
hijos, y que al uno le hiciese casa en el valle de Mala, ques ocho
leguas de Pachacama, y al otro en Chincha, ques viente y cinco, y al
otro en Adaguaylas, junto al Cuzco, y que al otro cuarto hijo le quería
dar al dicho Topa Inga para que le guardase y le diese respuesta
de lo que le preguntase. Y así hizo /el Inka/ las dichas casas; y de
aquellas guacas fueron multiplicando muchas más, porque el demonio,
que por ellas les hablaba, les hacía creer que procedían de las dichas
guacas, y a todos tenían por sus dioses. A unos adoraban como
a hombres y a otros como a mujeres, y aplicaban sus devociones á
cada uno para un género de necesidad: a unas iban para que hiciesen
llover, á otras para que las sementeras que («c) crezcan y granen, á
otras para que las mujeres se empreñen; y así para las demás cosas.
Lo cual fue en tanta multiplicación, que ya casi para cada cosa tiene
su guaca, y por ellas los tiene el demonio tan embaucados, ques
la mayor dificultad que hay en aquella tierra para imprimir en los
naturales nuestra santa fe. . ." (Santillán /"15537 1950:59).
Es visible en la información de Hernando de Santillán la existencia de varias
localizaciones -residencias- de Pachacama, asimiladas, claro está, con una
genealogía que de él desciende. Es sabido que en el universo mítico, la genealogía
cumple un papel específico e importante, dado que es uno de los únicos
canales que permiten explicar el paso del tiempo, y aproximar también el tiempor
originario de los dioses al cotidiano de los hombres. Pero también debe
destacarse que la genealogía sirve para la expresión de las vinculaciones -en
este caso de los dioses- dentro de las pautas de un sistema de parentesco,
empleado éste no solamente como marco de referencia, sino también como
justificador de las relaciones existentes entre los dioses; estos son parejas, hermanos,
etc., de modo constante en la información menos historizada. Naturalmente,
los diversos "asientos" de las divinidades pueden ser identificados también
como residencias de dioses emparentados entre sí.
Es comprensible que para el español autor de la crónica citada, la información
acerca de Pachacama sólo podía corresponder a una influencia del demonio
cristiano. A ello se debe también que el cronista especifique la localización
de la divinidad andina, reducida ya a un papel oracular o, también, a
funciones específicas y a las que el europeo atribuye cualidades para hacer llover,
la fertilidad de las plantas y de las mujeres, etc. Es visible que las condiciones
que el europeo admite que constituyen su versión de la divinidad (la
cristiana en su caso) no son aceptables a sus ojos para las divinidades de los
pueblos que conquista, las que son limitadas al papel de "ídolos". Por ello
es fácil emplear los testimonios de las crónicas y los documentos coloniales.
Por ejemplo, para demostrar que los hombres andinos no tenían la noción
"abstracta" del dios cristiano, la cual, ciertamente, era la de los teólogos
(progresivamente), pero no la del común de las gentes, incluidos los cronistas
en el siglo XVI.

WIRAQOCHA

Es una divinidad andina identificada especialmente con el sur de la región,
y precisada especialmente en los mitos de origen cuzqueños, donde se relaciona
con el origen del mundo, si bien se remonta su procedencia no sólo a tiempos
anteriores al Tawantinsuyu, sino a las zonas vecinas al lago Titicaca. Se le atribuye
el ordenamiento del mundo y también la fundación del mismo Cuzco,
aunque esta última ha sido opacada frecuentemente por la versión que habla de
Manco Cápac y Mama Ocllo, referida a la creación solar de la pareja primordial
cuzqueña, popularizada a través de los Comentarios reales de los Incas del Inca
Garcilaso de la Vega. Puede surgir un problema en torno a la denominación
de la divinidad, puesto que Wiraqocha es un término popularizado por los cronistas,
pero coincidente con otros dioses que aparecen ubicados en distintos
lugares andinos; también Wiraqocha puede ser considerado como un atributo o
característica específica de una noción de divinidad. De hecho, la tradición historiográfica
iniciada con los propios cronistas del siglo XVI ha privilegiado este
nombre, aunque la confusión se expande desde el momento en que los mismos
españoles insistieron en que los hombres andinos los llamaban de la misma manera.
No es fácil explicar por qué los andinos designaron a los españoles con
el nombre de la divinidad que aparece como la más antigua y prestigiosa del
Cuzco en los mitos de origen del área. Asimismo, desde los primeros cronistas,
se distinguieron numerosas denominaciones, en las cuales Wiraqocha
aparece como un "nombre estándar", cuya filiación en las diferentes crónicas
es conveniente.

Adicionalmente, algunos cronistas (Sarmiento de Gamboa, Garcilaso de
la Vega), llevados por su celo evangelizador a demostrar que los seres racionales
podían arribar independientemente a una noción de dios similar a la cristiana,
llegaron a afirmar que algún Inka del Cuzco (Wiraqocha o Pachacuti, según
el caso) logró identificar en el dios Wiraqocha a un ser supremo unívoco y
personal que regía el mundo, de la misma manera que el dios cristiano. Dicho
ser era, entonces, un principio-único, dios de veras, a juicio del cronista, no
siéndolo otros dioses andinos, específicamente Inti. Pero éste es un razonamiento
claramente europeo y cristiano, asociable con el desarrollo de la noción
de dios en Europa a partir de una creación ex-nihilo, totalmente distinta a
la vinculable a una creación por ordenación existente en los Andes, y evidenciada
en los mitos del mismo Wiraqocha, por ejemplo, registrados por los cronistas.
Los mismos cronistas cuzqueños permiten una discusión actual sobre el
número de personajes sagrados que se llaman Wiraqocha. Sin embargo, es un
hecho que las divinidades pueden adoptar nombres diversos o compuestos, cuando
cambian de ubicación o cuando son identificados con distintos adoratorios;
un caso muy conocido es el del sol, comúnmente conocido en los Andes como
Inti o Punchao, dependiendo el nombre de su ubicación en el firmamento.
Ocurre cosa similar cuando el nombre se relaciona con determinados atributos
de la divinidad. Asimismo, es sabido que grupos humanos distintos, aun relativamente
vecinos, denominan de manera diferente a dioses que pueden ser similares,
o aún más, el mismo. En documentos o textos relativamente tempranos
(Cristóbal de Molina Z15757, por ejemplo), se precisa que el "Hacedor",
nombre que Molina da a Wiraqocha, Pachayachachi o Ticsi Wiraqocha, tuvo
dos hijos, Imaymana Wiraqocha y Tocapu Wiraqocha, información que fue reproducida
por autores más tardíos; se ofrece así una genealogía precaria de las
divinidades. Aunque algo se ha avanzado en la investigación sobre este tema,
queda mucho por hacer dada la fundada desconfianza en la corrección de la
transcripción de la mayoría de las crónicas impresas, y porque se requiere,
además, de un más adecuado análisis filológico y lingüístico de las mismas.
Uno de los problemas principales con este tipo de fuentes sigue siendo el hecho
que, por un lado, usaron información de diversos orígenes y lugares, no siempre
especificados; por otro, emplearon visiblemente datos y denominaciones
tomadas de cronistas iniciales q de los primeros testigos españoles y, aunque no
es visible siempre la fuente original, puede tenerse sospechas fundadas acerca de
la poca fiabilidad de los testimonios iniciales, especialmente por la poca información
que se tenía entonces de las lenguas andinas.
Todo lo anterior es visible en el caso de Wiraqocha, específicamente en
los cronistas que pueden ser considerados receptores de las primeras informaciones
sistemáticas que llegaron a ser escritas, referentes al área del Cuzco: Pedro
Cieza de León (1550), Juan de Betanzos (1551), Pedro Sarmiento de Gamboa
(1572) y Cristóbal de Molina llamado "el cuzqueño" (1575, aunque su obra se
refiere a escritos anteriores, perdidos). En ellos puede hallarse no sólo un corpus
informativo probablemente común, sino frecuentes intercambios de datos
alternados con interpretaciones y juicios reflejados en la redacción, que pertenecen
al ámbito personal; si bien todos reclaman la "historicidad" de la "creación"
que realizan los dioses andinos. La explicación de este hecho, originada
en la visión cristiana de estos autores, puede derivar por cauces eruditos
(Sarmiento de Gamboa) o por razones histórico-bíbl¡cas-teológicas más explícitas
(Molina).
La divinidad Wiraqocha estableció un ordenamiento del mundo, no sólo
vinculado con el señalamiento de los ámbitos macroespaciales, sino también con
la precisión del origen sagrado del Cuzco y el delineamiento, también arquetípico,
de ciertas actitudes. Los textos de los cronistas, y no sólo,los anteriormente
mencionados, sino también autores posteriores como Guarnan Poma de Ayala
(ca. 1615) o Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua (ca. 1613),
señalan los hechos atribuidos a la divinidad, asumiendo muchas veces características
cristianas, pero permiten mejores precisiones cuando hablan de la configuración
del espacio en cuatro suyu (Tawantinsuyu— las cuatro partes del mund
o - todo el mundo, en identificación de Diego González Holguín), o del origen
del Cuzco primero y de los Incas después; en cambio, cuando precisan la
descendencia de Wiraqocha no son tan claros, en cuanto no mencionan una genealogía
detallada (como lo hacen algunos extirpadores de la "idolatría" de
tiempos posteriores, vgr. Hernández Príncipe), y a veces confunden "hijos"
con "ayudantes", o también localizaciones distintas de una misma divinidad. La
genealogía forma parte de la información que recibieron, si ella fue empleada
como un soporte para hacer visibles y justificables las relaciones que aparecen
reguladas por el parentesco. No es posible basarse libremente en las conjeturas
de los cronistas, ni tampoco olvidar que en él caso de los mitos andinos
se trata de la construcción de textos por la generalidad de los autores de entonces,
antes que de una traducción, más o menos directa, de lo contado por los
informantes andinos; ello es válido para las mencionadas genealogías, que
también pueden ser producto de las relaciones establecidas por los informantes,
en términos de continuidad, no necesariamente de filiación. Todo esto relieva
la excepcionalidad de los textos de Huarochlrí recogidos por Francisco de
Avila. Distinta y mucho más compleja es la situación de aquellos cronistas nacidos
en los Andes, pues se hallaban claramente inmersos no sólo en una situación
colonial, sino en un activo proceso de aculturación donde la evangelizadon
jugaba un papel preponderante.
Las versiones acerca de Wiraqocha que se incluyen en esta antología pertenecen
al grupo de los cronistas cuzqueños referidos, añadidos otros autores
como Avila, Guarnan Poma y Santa Cruz Pachacuti. Entre ellos, Betanzos
y Molina ejemplifican dos tipos distintos de elaboración de la información
oral que obtuvieron. Las "oraciones" del mismo Molina y de Guarnan Poma
ofrecen, de otro lado, una imagen de las actividades y atributos de la divinidad.
Juan de Betanzos fue, al decir de Porras, un "soldado inédito" de la conquista
del Perú. Destaca, en realidad, al avecindarse en el Cuzco y casarse con
una hija del Inka Huayna Cápac (Doña Angelina), quien fuera previamente mujer
de Francisco Pizarro. Recibió una encomienda en Xaquixaguana. Hacia
1549 ejercía como traductor eficaz del quechua, y residía en el Cuzco.
Trabajó en la elaboración de una Doctrina Cristiana, y unos vocabularios destinados
a la evangelizaron. El virrey Antonio de Mendoza le encargó escribir sobre
los Incas; en 1551 terminó la Suma y narración de los Incas, de la cual sólo
se conocen los 18 primeros capítulos, habiendo tenido a lo menos 24. A
fines del siglo XVI existía una versión completa de su obra, consultada por el
dominico fray Gregorio García. El retato de Betanzos es, aparentemente, una
versión "más cercana" a la oral que recogió, si bien no hay duda de su historización;
él mismo se presentó como traductor y recopilador de fuentes orales provenientes
de la élite incaica, antes que como "historiador", y su misma cercanía
familiar a la antigua dirigencia le permitió recibir una versión quizás más confiable
desde el punto de vista de la élite. La mayor parte de su texto conocido
está dedicado a la saga de Pachacutl, si bien consigna las versiones del origen
del mundo (Wiraqocha) y de los Incas (los "hermanos" Ayar) dentro de un cierto
esquema común con el de otro autor contemporáneo suyo: Pedro de Cieza
de León. Poco ¡se sabe de sus fuentes, al margen de sus propias afirmaciones,
pero visiblemente se elaboró en sus tiempos una "versión estándar", apreciable
en comparación con autores como Cieza de León o Cristóbal de Molina. En
realidad, las crónicas o informes escritos antes de ellas, salvo quizás las "informaciones"
atribuidas a Vaca de Castro (Cf. Wedin), no dispusieron de mucha
información sobre el pasado andino, pues dedicaron sus mayores esfuerzos a relatar
la gesta de la conquista española.
Cristóbal de Molina fué párroco en el Cuzco y escribió una historia de los
incas, que se ha perdido; destacado predicador en quechua, asistió como asesor
de su obispo al Concilio de Lima de 1583, donde colaboró en la preparación
de la primera Doctrina Cristiana traducida al quechua y al aymara. Durante
la época del virrey Francisco de Toledo (1569-1581), Molina estaba en el
Cuzco, juntamente con Betanzos y Pedro Sarmiento de Gamboa; sólo faltaba
Cieza de León, ya fallecido en España, para completar el equipo nuclear de
la versión oral cuzqueña. La Relación de las fábulas y ritos de los Incas, fue
escrita por Molina a pedido de su obispo, posiblemente hacia 1575; para hacerla
-cuenta el mismo a u t o r - reunió ancianos andinos, quienes le Informaron
sobre la vida ritual y le relataron mitos, que él incluyó en su Relación. No
se conserva el original de ésta, sino una copia, presuntamente hecha para Francisco
de Avila, el extirpador de las "idolatrías" de Huarochirí, entre cuyos pa17
peles se encuentra . El texto de Molina que aquí se reproduce es importante,
dada la calidad de su información, aunque también lo son las "oraciones"
que recogió, y que precisan algunos de los atributos de Wiraqocha.
El texto de Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, incluido
en esta antología, se refiere a Tunupa, o Tonapa. Dicho autor, de procedencia
colla y habla aymara, debió escribir hacia 1613; el t í t u lo de su relación
(conocida como "Relación de antigüedades deste reino del Pirú")
no le pertenece, pues fue incorporado por mano ajena y en hoja aparte en el
único manuscrito conocido, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de
Madrid en el mismo volumen que el anteriormente mencionado de Molina. Santa
Cruz Pachacuti presenta uno de los más Interesantes testimonios, tanto por
su información andina, como por el esfuerzo que realizó para presentarlo como
una versión aceptable a sus posibles lectores, así en términos de acutturación política
como religiosa. Su versión sobre el origen del mundo tiene indudable influencia
del esquema bíblico y tambiéh, por cierto, de la imagen que presentaba
un apóstol cristiano en América, el cual es identificado con Tunupa, divinidad
asimismo emparentada con Wiraqocha o confundida con éste. El autor señala
que Tunupa era llamado 'Tonapa ó Tarapaca Viracochan pachayachachi cachan",
denominación que incluye no sólo uno de los nombres de los "ayudantes"
del Wiraqocha cuzqueflo mencionados en otras versiones aquí incluidas,
sino otros conocidos atributos o nombres del mismo Wiraqocha. Se lo relaciona
con Apotampo, nombre de un curaca o de un sitio, que una anotación marginal
del manuscrito registra.' "Este Apotampo es Paccarectampu", el lugar donde
aparecieron los Ayar, en las versiones Clásicas. De este curaca descendió Manco
Cápac, el primer Inka cuzqueño, claramente incluido en el ciclo de los Ayar
por Santa Cruz Pachacuti. Los incas, aquí, aparecen entonces relacionados con
Wiraqocha.
La versión de Diego de Molina es, sin duda, tardía. Sus Sermones de la
Quaretma en la lengua Quechua fueron terminados en 1649 y posiblemente nunca
impresos en sus tiempos. Era fraile franciscano y ejercía como cura en Huánuco.
Prácticamente no se conoce nada acerca de é l , fuera de los datos que consignó
en su manuscrito; sin embargo, debió leer el escrito de Molina o, mejor, recibir
alguna tradición oral similar. El "hacedor" es aquí Cámae, quien tuvo dos
hijos: Imaymana Viracocha y Tocapu Viracocha, información similar a la bailable
en Cristóbal de Molina. Cámac ha sido entendido como "principio generador",
atribución comparable a las de las divinidades andinas que se conoce, aunque
Wiraqocha disponga de la misma en alguna de las "oraciones de Guarnan
Poma". Cámac parece ser un principio similar a Inka o Enqa. en quechua o
aymara. Para completar una visión de Wiraqocha incluímos en esta antología
algunas de las "oraciones" que encierran estos atributos, las que han sido estudiadas
por diversos especialistas.
Considero asimismo de interés incluir la versión recogida por Francisco de
Avila, que no es por cierto la única en los relatos por él obtenidos en Huarochirí.
Cuniraya Wiraqocha es, en este autor, una divinidad vinculada simultáneamente
con el sur andino (a través de la identificación entre Cuniraya y Wiraqocha)
y con la costa central del Perú, pues siendo originaria de la sierra central,
se relaciona con Pachacama y otras divinidades costeñas. Realiza un viaje desde
la sierra al mar, donde va precisando, entre otras cosas, las características de los
animales; a lo largo de los textos de Avila, la misma divinidad relaciona las tierras
altas con la costa del Perú central.