domingo, 8 de diciembre de 2013

Lista de los Dioses aztecas

Anahuac

Dios de los muertos. nahua.

Camaxtli

Esta deidad era el dios de la guerra de los tlascalanas, que estaban constantemente en oposición a los aztecas de Méjico. Él fue para los guerreros de Tlascala prácticamente lo que Huitzilopochtli para los de Méjico. Estaba estrechamente identificado con Mixcoatl y con el dios de la estrella de la mañana, cuyos colores se veían en su cara y cuerno. Pero con toda probabilidad Camaxtli era un dios de la caza, que en los últimos tiempos fue adoptado como dios de la guerra debido a que poseía el dardo del relámpago, símbolo de la destreza guerrera divina. En la mitología de Norteamérica encontramos dioses de la caza semejantes, quienes, a veces, se convenían en dioses de la guerra por una razón parecida, y luego en dioses de la caza, que tienen toda la apariencia y los atributos de las criaturas cazadas.
Centeotl
Centeotl Es un grupo especial de Dioses que presidía la agricultura, personificaba cada uno de ellos a uno u otro de los aspectos de la planta del maíz. La diosa principal del Maíz era Chicomecohuatl (siete serpientes), cuyo nombre aludía al poder fertilizante del agua, elemento que los Aztecas simbolizaban por medio de la serpiente. Lo mismo que Xilonen, ella representaba el xilote o mazorca verde
Chalchiuhtlicue
Nombre con que se conoce a la diosa del agua de los Náhualt y compartía su poder con su esposo Tláloc; ambos fueron creados por los cuatro Tezcatlipocas, hijos de la divinidad dual suprema. Su más célebre representación fue hallada en la Plaza de la Luna de Teotihuacán.
Era representada a menudo con la pequeña imagen de una rana. Su vestimenta era peculiar e interezante. Alrededor del cuello llevaba un magnífico collar de piedras preciosas, de las que colgaba un pendiente de oro.
El nombre significa señora del manto esmeralda, en alusión al color del elemento sobre el que presidía la diosa. Era venerada especialmente por los aguadores de Méjico y todos aquellos cuyo trabajo les tenía en contacto con el agua. Su vestimenta era peculiar e interesante. Alrededor del cuello llevaba un magnifico collar de piedras preciosas, de las que colgaba un pendiente de oro. Era coronada con una diadema de papel azul decorada con plumas verdes. Las cejas eran de turquesa, dispuestas como un mosaico, y su vestido era de un nebuloso color verde azulado, que recordaba el color del agua de los mares de los trópicos. Su apariencia se resaltaba con una aureola de flores marinas o plantas acuáticas y en la mano izquierda también llevaba una, mientras que en la derecha llevaba un jarrón con una cruz en la parte superior, emblema de los cuatro puntos de la brújula, de donde viene la lluvia.
El dios del fuego
Era conocido en México con vario nombres, entre ellos:
Tata (Nuestro Padre).
Huehueteotl (el Mayor de los Dioses)
Xiuhtecutli (El señor del Año). Está representado con el color del fuego, con la cara negra, un tocado de plumas verdes y a la espalda una serpiente que representa la naturaleza serpeante del fuego.
Huitzilopochtli (Vislipuzli)
Dios de la guerra y las tempestades en la mitología azteca. Su origen es oscuro, pero el mito referido a él es diferente en originalidad y carácter:
Cuenta cómo bajo la sombra de la montaña de Coatepec, cerca de la ciudad Tolteca de Tollan, habitaba una piadosa viuda llamada Coatlicue, la madre de la tribu de indios llamada Centzonuitznaua, y que tenía una hija de nombre Coyolxsauhqui; la madre diariamente subía a una pequeña colina con la intención de ofrecer oraciones a los dioses con un espíritu penitente de piedad. Un día mientras rezaba, sorprendió una bolita brillántemente coloreada con plumas cayéndole encima. Le gustó la brillante variedad de colores y se la metió en el seno, con la intención de ofrecérselo al dios Sol. Algún tiempo después se dio cuenta de que iba a tener otro hijo. Sus hijos, cuando lo oyeron, la insultaron incitados por su hermana Coyolxsauhqui a humillarla de todas las formas posibles.
Coatlicue vagó con miedo y ansiedad; pero el espíritu del aún no nacido bebé vino, le habló y le dió palabras de aliento tranquilizando su turbulento corazón. Sus hijos, sin embargo, decidieron borrar lo que consideraban un insulto para su raza matando a su madre, y acordaron asesinarla. Se vistieron con atuendos propios de los guerreros y se colocaron el pelo como para entrar en combate. Pero uno de ellos, Quauitlicac, se apiadó de ella y confesó la deslealtad de sus hermanos al nonato Huitzilopochtli, que le dijo: "Oh, hermano, escucha atentamente lo que te voy a decir. Estoy totalmente informado de lo que va a ocurrir." Con la intención de asesinar a su madre, los indios fueron en su busca. A la cabeza iba la hermana Coyolxsauhqui. Iban armados hasta los dientes y llevaban un fardo de dardos con los que darían muerte a la desafortunada Coatlicue.
Quauitlicac trepó a la montaña para avisar a Huitzilopochtli de que sus hermanos se acercaban para matar a su madre.
"Dime exactamente dónde están", dijo el dios niño. "¿Hasta qué lugar han avanzado?"
"Hasta Tzompantitlan", Respondió Quauitlicac.
Más tarde volvió a preguntar Huitzilopochtli: "¿Dónde están ahora?"
"En Coaxalco" y aún una vez más pregiuntó donde se encontraban.
Después de un momento Quauitlicac informó a Huitzilopochtli que los Centzonuitznaua estaban bajo el liderazgo de Coyolxsauhqui. Cuando llegaron los enemigos, salió Huitzilopochtli blandiendo su escudo y una lanza de color azul. Él estaba pintado, tenía la cabeza tocada con un penacho y la pierna izquierda cubierta de plumas. Destrozó a Coyolxsauhqui con un destello de luz de serpiente y dio caza a los Centzonuitznaua, a los que persigió durante mucho rato. No intentaron defenderse. Muchos perecieron en las aguas del lago contiguo, adonde se habían lanzado en su desesperación. Todos murienron excepto unos pocos que se escaparon a un lugar llamado Uitzlampa, donde se rindieron a Huitzilopochtli y le entregaron sus armas.
El nombre Huitzilopochtli significa "Colibrí en la izquierda"
Ixtlilton
lxtlilton (El Negrito) era el dios mejicano de la medicina y la curación y por esto se le consideraba frecuentemente hermano de Macuilxochitl, el dios del bienestar y la buena suerte. Podemos concluir de la narración del aspecto general de su templo un edificio de tablones pintados que se había levantado partiendo de un tenderete primitivo o un albergue de un médico o hechicero. Contenía varias jarras de agua llamadas tlilatl (agua negra), cuyo contenido se administraba a los niños enfermos. Los padres de los niños que se beneficiaban del tratamiento ofrecían una fiesta a la deidad, cuyo ídolo se traía a la residencia del agradecido padre, donde se hacían bailes ceremoniales y oblaciones ante él. Se creía que entonces Ixtlilton bajaba al patio para abrir las jarras frescas de licor de pulque, que se habían preparado para la fiesta, y se acababa el entretenimiento con un examen que hacía el esculapio azteca de las jarras de pulque dedicadas a su servicio, que debían permanecer en el patio para su uso diario. Si estaban en unas condiciones sucias, se entendía que el propietario de la casa era un hombre de vida perniciosa, y el sacerdote lo presentaba con una máscara para esconderle la cara de las burlas de los amigos.
Izpuzteque
Demonio con espolones de gallo.

Macuilxochitl o Xochipilli

Sus nombres significan "Cinco flores" y "Origen de las flores" es el patrón de la buena suerte en el juego. Los Zapotecas lo representaban con un gráfico que recuerda a una mariposa cerca de la boca y la cara coloreada parecida a un pájaro con el pico abierto y una cresta muy alta y erecta. La veneración de este dios parece que estaba muy extendida.
Mictlan
Mictlantecutli "Señor del Infierno" era el dios de la muerte y del reino de la maldad y de las sombras, a donde acudían las almas de los hombres después de su morada mortal. Está representado en las pinturas como un monstruo horrible con la boca enorme a la que caían los espíritus de la muerte. Su horrenda morada se conocía como Tlalxicco (el Ombligo de la Tierra), pero los Aztecas por lo general creían que estaba en el lejano Norte.

Mixcoatl

Míxcoatl era el dios azteca de la caza y era, probablemente, una deidad de los otomi, aborígenes de Méjico. El nombre significa serpiente de nube y esto dio origen a la idea de que Mixcoatl era la representación del torbellino tropical. Esto no es del todo correcto, pues el dios de la caza se identifica con la tempestad y los nubarrones, y el relámpago se supone que representa su flecha. Como muchos otros dioses de la caza, se le representa con las características del ciervo o del conejo. Cuando se le representa normalmente lleva un haz de flechas, para representar al rayo. Puede ser que Mixcoatl fuese un dios del trueno entre los otomis, anterior en origen que Quetzalcoatl o Tezcatlipoca, y que para que su inclusión en el panteón nahua se hiciese necesaria para calmar las susceptibilidades nahuas, se le otorgaba la categoría de dios de la caza. Pero por otro lado, los mejicanos, de forma diferente a los peruanos que adoptaron muchos dioses foráneos para propósitos políticos, tenían en poca consideración los sentimientos de otras razas y sólo aceptaban dioses extranjeros en el culto nativo por alguna buena razón: la más probable, porque les faltaba la figura en su propio sistema divino, o también por un temor a que cierto dios foráneo pudiera forzarlos a adoptarlo como su propia esperanza para aplacarlo. Su veneración por Quetzalcoatl es quizá un ejemplo de esto.

Nanahuatl o Nanauatzin

"Pobre leproso" es el patrón de las enfermedades de la piel, como la lepra. Se pensaba que las personas afectadas por este mal las apartaba la Luna para su servicio. En la lengua nahua, las palabras "leproso" y "eccematoso" también significan "divino".

Nextepehua

El diablo que esparce nubes de ceniza.

Omacatl

Omacatl era el dios mejicano de la alegría y la diversión. El nombre significa "dos juncos". Era venerado principalmente por los que vivían bien y por los ricos, que celebraban espléndidas fiestas y orgías. El ídolo de la deidad se colocaba invariablemente en la cámara donde tenían lugar estos actos, y los aztecas consideraban una atroz ofensa si se representaba algo despectivo al dios durante la alegre ceremonia, o si faltaba algo que tendría que haber estado según acordaban en las reuniones. Creían que si al anfitrión se le pillaba en algún descuido, Omacatl se le aparecería al asustado huésped y, en un tono de gran severidad, echaría una reprimenda al que daba la fiesta, haciéndole saber que no volvería a considerarlo como venerador y que, en lo sucesivo, lo abandonaría. Una terrible enfermedad, cuyos síntomas eran mareos, se podía apoderar en poco tiempo de los invitados, pero como los síntomas se relacionan con la indigestión aguda y otros trastornos gástricos, es probable que los cocineros que ofrecían el homenaje al dios del buen humor tuvieran una veneración celosa, en vez de indiferente. Pero la idea de comunión que subyace en muchos ritos mejicanos entra indudablemente en la adoración a Omacatl, previo a un banquete en su honor en el que tomaba parte, formado por un gran hueso de pasta de maíz, pretendiendo demostrar que era uno de los huesos de la deidad que se llevaban a los alegres ritos. Ellos se lo comían mojándolo con grandes tragos de pulque. El ídolo de Omacatl tenía un agujero en la zona del estómago donde estas provisiones se almacenaban. Se le representaba como una figura rechoncha, pintada de blanco y negro, coronada con una diadema de papel, con papeles de colores colgando. Una capa con franjas de flores y su cetro eran los otros símbolos de la realeza que llevaba este Dioniso mejicano.

Ometecutli y Omeciuatl

Los nahuas creían que Ometecutli y Omeciuatl eran el padre y la madre de los humanos. Los nombres significan "Señores de dualidad" o "Señores de los dos sexos". También eran conocidos como Tonacatecutli y Tonacaciuatl (señor y señora de nuestro cuerpo o de subsistencia). Eran representados como cielo y fuego y tierra y agua.

Ometochtli

Venerado bajo la forma de un conejo, Dios de la bebida y embriaguez. Los dioses jefes de pulque (bebida mexicana) eran Patecatl y Tequechmecauiani, Quatlapanqui (el abrecabezas) y Papaztac (el enervado). En general eran dioses del libertinaje y a ellos se sacrificaba a los ebrios intoxicados.

Opochtli

Opochtli (el de la mano izquierda) era el dios sagrado de los pescadores y los cazadores de pájaros. Durante un período de la historia azteca fue una deidad de considerable importancia, pues, desde generaciones, los aztecas habitaban en pantanos y dependían de la comida diaria a base de pescado de los lagos y de pájaros de los juncos. Creían que el dios había inventado el arpón o el tridente para pescar peces y la caña y la malla para los pájaros. Los pescadores y los cazadores de pájaros de Méjico celebraban fiestas en ocasiones especiales en honor a Opochtli, a cuyo licor llamaban octli. Se celebraba una procesión en la que desfilaban los mayores que se habían dedicado a la adoración del dios, probablemente no habían tenido otros medios de subsistencia que la que aportaban aquellos de los que era patrón y tutor. Se le representaba como un hombre pintado de negro, con la cabeza decorada con plumas de pájaros nativos salvajes y coronado por una diadema de papel en forma de rosa. Iba revestido con un papel verde que le caía de la rodilla y estaba calzado con sandalias blancas. En la mano izquierda llevaba un escudo pintado de rojo con una flor blanca en el centro con cuatro pétalos colocados en forma de cruz y en la mano derecha llevaba el cetro en forma de copa.

Quetzacoatl

Conocido como "Serpiente Emplumada", fue el Rey Máximo de donde se originaron los troncos de los diversos reinos (toltecas, mexicanos, mayas, etc.). Es considerado como la versión del mesías para los mayas. Nace de un pedernal en el día 9 viento del año 10 casa. Fue engendrado por los Dioses creadores, quienes le encargaron diferentes trabajos, como cargar el cielo, fundar dinastías, etc. Se le atribuye haber fundado Chichénitza. Se le conoce con otros nombres: "Kukulcan" en maya; "Xolotl", divinidad del inframundo; "Ehécatl", dios del viento; etc.

Tepeyollotl

Tepeyollotl significa "corazón de la montaña" y evidentemente, hace alusión al dios que los nahuas relacionaban con los movimientos sísmicos y los terremotos.
Probablemente de origen Mixteca o Zapoteca.

Tezcatlipoca

Dios azteca del cielo nocturno. Dios a la vez creador y a la vez destructor. Dios de la pureza y el pecado. Inventor del fuego, patrón de los príncipes.
El espíritu del muerto debe presentarse a Tezcatlipoca vestido con piel de ocelote, y desnudo con un yugo de madera al cuello, para recibir la sentencia. Al muerto se le somete a unas pruebas que preceden la entrada a la morada de la muerte, el reino de Mictlan, y para que no se encuentre ante los peligros del viaje en una condición de indefención, se le entrega un haz de jabalinas. Primero pasa entre dos altas peñas, de donde se puede caer y estrellarse si no puede escapar de ellas con habilidad. Luego una terrible serpiente se interpone en su sendero y, si vence a este monstruo, le espera el feroz caimán Xochitonal. El desventurado espíritu deberá atravesar ocho desiertos e igual número de montañas y habrá que resistir un torbellino afilado como una espada, que puede cortar hasta las más sólidas rocas.
Otra definicion dice: Dios del Sol, la más importante divinidad de la región nahua, antagonista de Quetzalcóalt.
Tláloc
Dios azteca de la lluvia. Padre de los Tlalocs (nubes), que provocan los distintos tipos de lluvia. Su compañera es Chalchiuhtlique, dios de las aguas marinas.
Se sacrificaban anualmente muchas doncellas y niños a Tláloc. Si los niños lloraban se tomaba como buen augurio para la estación lluviosa.
Xipetotec
"El Desollador". Ampliamente adorado en todo México y representado en las figuras con piel humana desollada. En su festival "El hombre desollado", se les arranca la piel a las víctimas y se vestían con ella los devotos del dios los siguientes 20 días.
Xochitonal
Caimán del reino de los muertos. Debe ser vencido por el espíritu del muerto que va a encontrarse con el Señor de los muertos.

Xolotl

Representa tanto el fuego que cae del cielo como la luz ascendente de las llamas. Es parecido a Nanahuatl y aparece como el representante del sacrificio humano.
Yacatecutli

Yacatecutli era el patrón de los viajeros de la clase mercantil, que lo adoraban colocando sus bastones juntos y salpicando con un montón de sangre de sus narices y orejas. El bastón del viajero era su símbolo, al que se le hacía una oración y se le ofrecían flores e Incienso.

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